Publicado el: 2026-08-20
Actualizado el: 2026-08-20

Las minutas de la reunión del 28 y 29 de julio de la Reserva Federal entregaron bastante más información que el comunicado publicado inmediatamente después de la decisión. La Fed mantuvo el rango de los fondos federales entre 3,50% y 3,75%, pero la votación de 9-3 dejó al descubierto una división relevante dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).
Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan votaron por aumentar las tasas en 25 puntos base. El dato adquiere mayor relevancia al revisar las actas: no se trató únicamente de tres votos aislados. “Varios participantes” favorecieron un incremento de 25 puntos base y argumentaron que las presiones sobre los precios continuaban siendo amplias, justificando una política monetaria más restrictiva.
Algunos de quienes defendieron el aumento consideraron además que actuar inmediatamente podía evitar una secuencia de ajustes más pronunciada y potencialmente más costosa posteriormente. Muchos participantes señalaron que probablemente sería necesario endurecer la política si la inflación no continúa descendiendo, mientras algunos cuestionaron directamente si las condiciones financieras actuales son suficientemente restrictivas para devolver la inflación al objetivo de 2%.
El debate se explica por una economía que, al momento de la reunión, todavía mostraba resistencia. La Fed describió la actividad como sólida, con fuerte inversión de capital y productividad, mientras el desempleo permanecía prácticamente estable. El problema continuaba siendo la inflación.
El PCE había registrado en mayo una variación interanual de 4,1%, mientras el indicador subyacente alcanzaba 3,4%. Para junio, el equipo de la Fed estimaba una moderación hacia 3,7% y 3,3%, respectivamente. Las actas atribuyen parte de las presiones a los aranceles anteriores, mayores costos energéticos derivados del conflicto en Oriente Medio y al fuerte crecimiento de la demanda asociada al desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial.
La publicación encontró a los mercados después de varias horas de movimientos particularmente agresivos.
Durante la mañana del miércoles, el Dollar Index pasó desde aproximadamente 99,33 puntos hasta un mínimo cercano a 98,66, mientras los rendimientos de los bonos estadounidenses de largo plazo retrocedían con fuerza. El Treasury a 10 años llegó a caer más de 5 puntos base y el rendimiento a 30 años cerca de 9 puntos base, después de que el Tesoro estadounidense anunciara un aumento en las recompras destinadas a respaldar la liquidez de los títulos de mayor vencimiento.
El movimiento tuvo una consecuencia inmediata sobre el oro. El metal avanzó más de 3,5% durante la sesión, rompió el rango en que había permanecido durante la última semana y alcanzó un máximo cercano a US$4.500 por onza antes de conocerse las minutas. La reacción posterior fue considerablemente más moderada.
Una vez publicadas las actas, el DXY recuperó marginalmente terreno hacia 98,85 puntos, todavía muy lejos de los 99,33 observados durante la mañana. El oro retrocedió desde US$4.500 hacia aproximadamente US$4.480, sin devolver el fuerte avance acumulado previamente. La lectura resulta especialmente interesante porque las minutas contienen argumentos claramente restrictivos. Sin embargo, el mercado no respondió con una reversión proporcional del dólar o del oro.
Parte de la explicación está en cuánto cambiaron las expectativas desde aquella reunión. Cuando el FOMC se reunió en julio, el mercado asignaba aproximadamente un tercio de probabilidad a un aumento inmediato, descontaba completamente un incremento de 25 puntos base para septiembre y otro antes de terminar el primer trimestre de 2027.
Desde entonces, datos más débiles del mercado laboral y de inflación han modificado considerablemente esas apuestas. Antes de publicarse las minutas, FedWatch situaba la probabilidad de un aumento en septiembre en apenas 32%. El mercado estaba leyendo información elaborada tres semanas atrás con una fotografía macroeconómica que ya había comenzado a cambiar.

Reacción anticipada del mercado a través de los gráficos del oro al contado en 1H. / Fuente: TradingView
Más allá de las tasas, las minutas contienen otro elemento especialmente relevante para los inversionistas: la Reserva Federal está observando con atención las valoraciones relacionadas con la inteligencia artificial.
El documento señala que las presiones de valoración sobre los activos permanecían elevadas. Las acciones seguían caras, respaldadas por el entusiasmo alrededor de la IA y fuertes beneficios corporativos. Pero una métrica utilizada por la Fed resulta particularmente llamativa: la prima de las acciones, ajustada por el nivel de las tasas de largo plazo, se encontraba en un nivel que recientemente solo había sido inferior durante la burbuja puntocom.
La preocupación no termina en las valoraciones.
Algunos participantes analizaron las vulnerabilidades relacionadas con el financiamiento de la rápida construcción de infraestructura de IA. Las minutas advierten que una revisión significativa a la baja de las expectativas de beneficios del sector podría generar una revalorización amplia de los activos, endurecer las condiciones financieras y provocar tensiones sobre instituciones financieras expuestas directa o indirectamente a esta industria.
La deuda aparece como otra pieza del problema. Algunos miembros destacaron que una proporción creciente de la inversión de capital vinculada a IA está siendo financiada mediante endeudamiento, incluyendo crédito proporcionado por inversionistas no bancarios y bancos regionales.
El dato conecta directamente con las recientes correcciones observadas en semiconductores y compañías relacionadas con infraestructura tecnológica.
La propia Fed reconoce que las empresas de infraestructura de IA habían superado durante 2026 tanto al S&P 500 como a los grandes hyperscalers, aunque esa apreciación comenzó a detenerse durante el período previo a la reunión. Paralelamente, los spreads de crédito de los hyperscalers continuaron ampliándose frente al resto de emisores investment grade.
Las minutas tampoco presentan la inteligencia artificial únicamente como un riesgo financiero. La inversión vinculada a IA está sosteniendo parte importante del crecimiento estadounidense. La Fed destacó que el gasto empresarial permanecía fuerte, aunque cada vez más concentrado precisamente en este sector. También señaló una demanda elevada por trabajadores especializados como electricistas, maquinistas e ingenieros, acompañada por aumentos relevantes de salarios.
El problema es que ese mismo boom puede estar generando presión sobre los precios.
Materiales utilizados para construir centros de datos, incluyendo chips y acero, registraron fuertes incrementos. También aparecieron presiones sobre smartphones, equipos informáticos, software y electricidad. Algunos miembros consideraron que el efecto inflacionario de la IA todavía estaba concentrado en determinadas categorías; otros estimaron que el aumento de inversión ya estaba impulsando la demanda agregada de manera más amplia.
A largo plazo, una mayor productividad asociada a la IA podría reducir costos y aumentar la oferta. El problema para la política monetaria está en el tiempo necesario para que ese efecto aparezca.
Las minutas dejan una Fed más dividida y restrictiva de lo que podría sugerir una simple decisión de mantener tasas. Tres miembros querían subir 25 puntos base, varios participantes compartían esa preferencia, muchos contemplaban nuevas alzas si la inflación no cedía y algunos dudaban de que las condiciones financieras fueran suficientemente restrictivas.
Pero también son las actas de una reunión celebrada hace tres semanas. Desde entonces, las cifras de empleo e inflación han reducido las expectativas de un aumento en septiembre hasta alrededor de 32%, mientras el dólar y los rendimientos han experimentado movimientos importantes.
Para los mercados, la próxima decisión del 15 y 16 de septiembre dependerá menos de lo que pensaba la Fed el 29 de julio y mucho más de cuánto haya cambiado la inflación, el empleo y la actividad desde entonces.
Wall Street tendrá además otro elemento que vigilar. La Reserva Federal ya no está observando solamente cuánto crecimiento puede generar la inteligencia artificial. También está preguntándose cuánto riesgo financiero e inflacionario está acumulando el mercado para financiarlo.