PIB y PCE moderan las presiones sobre la Fed, pero el mercado aún descarta un giro inmediato
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PIB y PCE moderan las presiones sobre la Fed, pero el mercado aún descarta un giro inmediato

Publicado el: 2026-07-31   
Actualizado el: 2026-07-31

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La economía de Estados Unidos muestra señales de desaceleración


Un día después de que la Reserva Federal decidiera mantener sin cambios las tasas de interés, el mercado recibió dos de las referencias macroeconómicas más importantes del mes: el Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre y el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por el banco central estadounidense.


Ambos indicadores entregaron un mensaje similar. La economía continúa expandiéndose, pero a un ritmo más moderado, mientras que las presiones inflacionarias comienzan a mostrar señales de alivio, aunque todavía permanecen por encima del objetivo del 2% fijado por la Fed.


El Departamento de Comercio informó que el PIB de Estados Unidos creció 1,5% anualizado durante el segundo trimestre de 2026, por debajo del 1,8% esperado por el consenso y también inferior al 2,1% registrado en el primer trimestre. En términos trimestrales, la actividad económica avanzó 0,4% respecto de los tres meses anteriores.


Según la Oficina de Análisis Económico (BEA), la desaceleración respondió principalmente a una caída del gasto público, un menor dinamismo de la inversión privada y una moderación en las exportaciones. Estos factores fueron compensados parcialmente por un mayor crecimiento del consumo de los hogares, que volvió a convertirse en el principal soporte de la economía estadounidense.


El informe también destacó que el aumento de las importaciones restó impulso al crecimiento, un componente habitual dentro del cálculo del PIB que refleja una mayor demanda por bienes provenientes del exterior.

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La inflación continúa enfriándose, aunque sigue lejos del objetivo del 2%


En paralelo, el Departamento de Comercio publicó el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), considerado la principal referencia de inflación para la Reserva Federal al momento de definir su política monetaria.


El indicador mostró una nueva moderación durante junio. En términos anuales, el PCE descendió desde 4,1% hasta 3,7%, mientras que en la medición mensual registró una caída de 0,1%, su primer retroceso desde abril de 2020.


La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía por su elevada volatilidad, también mostró una desaceleración. El PCE subyacente disminuyó desde 3,4% hasta 3,3% anual, mientras que en términos mensuales avanzó 0,2%, por debajo del 0,3% observado en mayo.


Gran parte de esta mejora estuvo asociada al descenso de los precios de la energía. La pausa temporal observada durante junio en el conflicto entre Estados Unidos e Irán permitió una reducción en las cotizaciones internacionales del petróleo y de la gasolina, contribuyendo a aliviar la presión inflacionaria sobre los consumidores.


No obstante, el informe también mostró que los ingresos personales aumentaron 0,2% y que el gasto de los consumidores avanzó 0,3% durante junio. Si bien ambas cifras reflejan una desaceleración respecto de mayo, siguen confirmando que el consumo mantiene una base suficientemente sólida para sostener la actividad económica.


La Reserva Federal mantiene un equilibrio cada vez más complejo


Los nuevos datos llegan apenas un día después de que la Reserva Federal decidiera mantener la tasa de fondos federales entre 3,50% y 3,75% por quinta reunión consecutiva.


Sin embargo, la decisión estuvo acompañada por una de las mayores divisiones internas de los últimos años. Tres miembros del Comité Federal de Mercado Abierto respaldaron un incremento adicional de 25 puntos base, reflejando que una parte importante de la institución continúa considerando que la inflación sigue siendo demasiado elevada.


En este contexto, las cifras publicadas este jueves entregan argumentos en ambas direcciones. Por un lado, la desaceleración del crecimiento económico y la moderación del PCE reducen parte de la presión para continuar endureciendo la política monetaria de forma inmediata. Por otro, una inflación general de 3,7% y una inflación subyacente de 3,3% siguen ubicándose considerablemente por encima del objetivo de estabilidad de precios de la Fed.


A ello se suma un factor adicional: los datos de junio todavía no incorporan completamente el impacto de la reciente reanudación de las tensiones en Oriente Medio, donde el repunte del petróleo podría volver a trasladarse hacia los costos energéticos y presionar nuevamente la inflación durante los próximos meses.


El mercado seguirá atento a los próximos indicadores


Más allá de la reacción inicial de los mercados, los datos conocidos este jueves refuerzan el escenario de una economía que continúa creciendo, aunque a un ritmo más moderado que el observado a comienzos de año.


Para los inversionistas, el foco ahora se traslada hacia la evolución del mercado laboral, los salarios y la inflación de los próximos meses, variables que serán determinantes para evaluar si la reciente moderación del PCE representa el inicio de una tendencia más sostenida o si responde principalmente al alivio temporal observado en los precios de la energía.


Con un crecimiento económico que pierde impulso y una inflación que aún permanece lejos del objetivo del 2%, la Reserva Federal mantiene un delicado equilibrio entre evitar una desaceleración más profunda y asegurar que las presiones inflacionarias continúen retrocediendo de forma consistente antes de considerar cualquier cambio en su política monetaria.


Aviso: Este material tiene fines exclusivamente informativos y no pretende ser (ni debe considerarse) asesoramiento financiero, de inversión o de otro tipo en el que se pueda confiar. Ninguna opinión expresada en este material constituye una recomendación por parte de EBC o del autor de que una inversión, valor, transacción o estrategia de inversión en particular sea adecuada para ninguna persona específica.