Publicado el: 2026-04-20
El par USD/MXN ofrece una de las lecciones más claras en el mercado de divisas: las monedas rara vez se mueven por una sola noticia. El 26 de marzo, el Banco de México redujo el objetivo para la tasa interbancaria a un día al 6,75%, con vigencia a partir del 27 de marzo.
Una interpretación sencilla sugeriría un peso más débil. Sin embargo, al 20 de abril, el USD/MXN aún se situaba en torno a 17,3592, mientras que el peso se mantuvo fuerte tanto durante el último mes como durante el último año.

Esa aparente contradicción es el meollo de la cuestión. El mercado no valoró el recorte de forma aislada, sino que tuvo en cuenta el nivel de las tasas posteriores al recorte, la aún amplia diferencia con respecto a Estados Unidos, el atractivo del carry trade en MXN y el contexto externo más amplio descrito por el propio Banco de México.
El Banco de México recortó su tasa de interés oficial en 25 puntos básicos, hasta el 6,75%, el 26 de marzo de 2026, pero el peso se mantuvo firme hasta el 20 de abril.
Una bajada de tipos no debilita automáticamente una divisa. El par USD/MXN reacciona a los rendimientos relativos, la demanda de carry trade, la dirección del dólar, el riesgo comercial y el sentimiento global.
Las actas de la reunión del Banco de México del 9 de abril muestran que los responsables de la política monetaria estaban sopesando simultáneamente la débil actividad económica interna, los precios más altos del petróleo, la incertidumbre en materia de política comercial y los riesgos de inflación.
El peso se mantuvo estable porque México seguía ofreciendo una prima de rendimiento considerable y el contexto macroeconómico general no obligó a una revisión completa del precio del riesgo del MXN.
El comunicado de Banxico de marzo transmitió dos señales claras. La Junta de Gobierno observó una debilidad significativa en la actividad económica mexicana a principios de 2026 y consideró que las condiciones monetarias eran lo suficientemente restrictivas como para continuar el ciclo de flexibilización, incluso con riesgos inflacionarios aún al alza. El banco también señaló que el peso se había depreciado ligeramente desde la decisión anterior, pero no se había devaluado.
Para el 20 de abril, el panorama cambiario seguía siendo favorable para el MXN. Los datos del mercado mostraban que el USD/MXN se situaba en 17,3592, con el peso apreciado en aproximadamente un 2,40% durante el último mes y un 12,05% en los últimos 12 meses. La tasa de interés de referencia de México se mantenía en el 6,75%, mientras que la de Estados Unidos se situaba en el 3,75%.
Esa es la primera lección. Una bajada de tipos puede cambiar el discurso político sin destruir el respaldo a una divisa si el nivel de rendimiento posterior a la baja sigue siendo atractivo y el mercado no percibe un cambio desestabilizador en el equilibrio general de riesgos.
El mercado de divisas es relativo. El precio del USD/MXN no se determina únicamente por el Banco de México. Se calcula comparando la tasa de interés, la trayectoria de la inflación, las perspectivas de crecimiento y el perfil de riesgo de México con los de Estados Unidos.
El 26 de marzo, Banxico recortó su tasa objetivo en 25 puntos básicos, hasta el 6,75%, pero la Reserva Federal mantuvo el rango objetivo de los fondos federales entre el 3,50% y el 3,75% tras su reunión del 18 de marzo. Por lo tanto, México conservó una amplia prima de rendimiento incluso después del recorte.
El contexto inflacionario también mantuvo la política monetaria relativamente restrictiva. El Banco de México informó que la inflación general anual aumentó del 4,22% en la primera quincena de enero al 4,63% en la primera quincena de marzo, mientras que la inflación subyacente disminuyó del 3,72% al 3,56% durante el mismo período.

Una tasa de política monetaria del 6,75% frente a ese perfil de inflación aún implicaba tasas reales positivas y dejaba a México ofreciendo uno de los rendimientos nominales más atractivos en el universo de divisas de mercados emergentes. Esta combinación puede mantener firme la demanda del peso, especialmente cuando las estrategias de carry trade se mantienen activas.
El propio comunicado del Banco de México reforzó esa interpretación. La Junta afirmó haber tenido en cuenta el tipo de cambio observado, la debilidad de la actividad económica interna y el grado de restricción monetaria ya vigente.
Esa formulación indicaba un paso de normalización controlado, en lugar de una prisa por estimular el crecimiento o un abandono de la disciplina inflacionaria. En los mercados de divisas, esta distinción es importante: un recorte puede reducir el apoyo marginal, pero no revierte automáticamente la tendencia de una divisa cuando el nivel de tipos posterior al recorte se mantiene alto y el marco de política monetaria general sigue pareciendo creíble.
El par USD/MXN es uno de los pares de divisas de mercados emergentes más observados en operaciones de carry trade, ya que México suele ofrecer tasas a corto plazo más altas que Estados Unidos. En una operación de carry trade, los inversores buscan obtener ganancias por la diferencia de rendimiento, siempre y cuando las pérdidas cambiarias no anulen la ventaja de ingresos.
Un recorte de 25 puntos básicos reduce ese atractivo marginalmente. No lo elimina si la diferencia sigue siendo amplia. El 20 de abril, el diferencial aún rondaba los 300 puntos básicos, según los datos actuales del mercado. Esto es suficiente para que el MXN siga siendo atractivo cuando el apetito por el riesgo global se mantiene estable o mejora.
El par USD/MXN también reacciona a factores externos a México. En su comunicado de marzo, el Banco de México señaló que el dólar estadounidense se apreció, las tasas de interés del gobierno estadounidense aumentaron y los precios de las materias primas subieron durante el último conflicto en Oriente Medio. Asimismo, advirtió que los cambios en la política comercial estadounidense y la escalada de los conflictos geopolíticos generaban incertidumbre en las perspectivas de inflación.
Las actas del 9 de abril ampliaron este panorama. La mayoría de los miembros de la Junta Directiva afirmaron que la incertidumbre global había aumentado debido a las tensiones geopolíticas. Señalaron que casi el 20 % del suministro mundial de petróleo transportado por vía marítima se había visto afectado, que el crudo Brent había superado los 100 dólares por barril y que el conflicto había creado un entorno externo volátil.

Esa es la segunda lección. El par USD/MXN no depende de un solo factor. Refleja la política monetaria del Banco de México, pero también la de la Reserva Federal, la demanda de dólares, el petróleo, el riesgo de la política comercial y el interés general por las monedas de los mercados emergentes. Un recorte de tasas se enmarca dentro de ese sistema más amplio.
Las actas publicadas el 9 de abril reflejan la profunda división en la Junta Directiva. Algunos miembros abogaban por continuar con la normalización, ya que la política restrictiva implementada durante los tres años anteriores aún ofrecía margen de ajuste. Otros defendían mantener la tasa en el 7,00%, advirtiendo que los riesgos de inflación y la incertidumbre externa seguían siendo demasiado elevados.
Esa diferencia es importante para el USD/MXN porque las divisas reaccionan no solo a la medida en sí, sino también a la lógica que la sustenta. El Banco de México flexibilizó su política monetaria, aun reconociendo los riesgos de inflación al alza, la volatilidad de los precios de la energía, las perturbaciones externas y un contexto global frágil. La decisión denotaba confianza en el punto de partida restrictivo, no complacencia ante la inflación.
Banxico indicó que las decisiones futuras dependerán de la evolución de las condiciones macroeconómicas y financieras. La trayectoria de los recortes posteriores influirá en si el MXN mantiene suficiente soporte de rendimiento para conservar su atractivo.
El par USD/MXN seguirá reaccionando a la situación en Estados Unidos. Una Reserva Federal con tasas de interés altas durante un período prolongado o un repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro podrían fortalecer el dólar, incluso si la situación interna de México se mantiene sin cambios. La tasa de interés de referencia en Estados Unidos se mantiene en 3.75% según los datos de mercado actuales.
El peso suele tener un buen desempeño cuando los inversionistas se sienten cómodos con las monedas de mercados emergentes que ofrecen mayores rendimientos. Un fuerte deterioro en el sentimiento global puede impulsar el USD/MXN incluso cuando México mantiene una prima de rendimiento significativa. Las actas de abril muestran que el Banco de México ya está monitoreando de cerca estos riesgos externos.
Debido a que la tasa de interés oficial se mantuvo alta en 6.75%, México obtuvo una amplia ventaja de rendimiento sobre Estados Unidos. La demanda de carry trade y las condiciones generales del mercado también respaldaron al MXN.
No. Las divisas reaccionan a la política monetaria relativa, a los flujos de capital, al apetito por el riesgo y a la tendencia general del dólar, no a una sola decisión sobre los tipos de interés.
Se trata de una estrategia que busca beneficiarse de las tasas de interés más altas de México en relación con las de Estados Unidos, siempre y cuando la volatilidad del tipo de cambio no contrarreste el aumento de la rentabilidad.
Ambos. El Banco de México influye en el atractivo del rendimiento del MXN, mientras que la Reserva Federal y el entorno general del dólar suelen determinar el lado del USD del par.
El par USD/MXN se mantuvo estable tras el recorte de tasas del Banco de México, ya que los mercados cambiarios reflejaban más de lo que indicaba el precio. México seguía ofreciendo una tasa de interés alta, el carry trade seguía siendo atractivo y el contexto externo no obligó a una reevaluación generalizada del riesgo del peso.
La lección principal es sencilla. Un recorte de tasas del banco central puede alterar el panorama, pero rara vez explica por sí solo el comportamiento de una moneda. En el caso del USD/MXN, los factores determinantes son las tasas de interés relativas, los flujos de capital, la dirección del dólar y el equilibrio cambiante entre México y Estados Unidos.