La IA comienza a separar ganadores y rezagados en Wall Street
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La IA comienza a separar ganadores y rezagados en Wall Street

Publicado el: 2026-07-31   
Actualizado el: 2026-07-31

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Microsoft y Amazon comienzan a justificar el gasto en inteligencia artificial

La temporada de resultados de las grandes compañías tecnológicas está entregando una señal cada vez más clara: Wall Street continúa dispuesto a premiar las inversiones vinculadas con inteligencia artificial, pero ahora exige pruebas concretas de que ese gasto puede traducirse en mayores ingresos, expansión de márgenes y crecimiento sostenible.

Microsoft se convirtió en uno de los ejemplos más evidentes. La compañía registró ingresos trimestrales cercanos a 90.000 millones de dólares, un aumento interanual del 18% y un resultado superior a los 87.600 millones anticipados por el mercado. El beneficio por acción alcanzó los 4,81 dólares, también por encima de las estimaciones, mientras que el beneficio neto aumentó un 31%, hasta 35.800 millones de dólares.

Una parte de las utilidades estuvo relacionada con la revalorización contable de su participación en Anthropic, que aportó aproximadamente 3.200 millones de dólares. Sin embargo, la principal lectura del informe se encuentra en el desempeño operativo de la nube.

La actividad vinculada con infraestructura, plataformas y servicios remotos ya representa cerca del 66% de la facturación total de Microsoft. Dentro de este segmento, Azure registró una aceleración interanual cercana al 43%, mientras que el conjunto del negocio de computación en la nube creció un 27%.

La demanda de inteligencia artificial está aumentando el consumo de capacidad informática, almacenamiento y procesamiento remoto. Los nuevos agentes de IA, capaces de ejecutar tareas y evaluar sus propios resultados, requieren una infraestructura considerablemente mayor que las aplicaciones tradicionales. Esa tendencia favorece directamente a las compañías que controlan grandes plataformas de nube.

Microsoft invirtió aproximadamente 41.000 millones de dólares durante el trimestre, principalmente en centros de datos y capacidad tecnológica. La cifra representa un incremento del 70% frente al mismo periodo del año anterior. Pese a la magnitud del desembolso, la reacción inicial del mercado fue positiva porque Azure está demostrando que ese gasto ya puede generar una aceleración visible de los ingresos.

Amazon presentó una historia similar. La compañía superó por primera vez los 200.000 millones de dólares en ingresos trimestrales, alcanzando 200.600 millones, un aumento del 20% frente al mismo periodo de 2025. El resultado también estuvo por encima de las estimaciones cercanas a 196.500 millones de dólares.

El principal protagonista fue Amazon Web Services. Los ingresos de AWS aumentaron alrededor de un 37%, hasta 42.200 millones de dólares, registrando su mayor ritmo de crecimiento en 18 trimestres. Además, su beneficio operativo avanzó desde 10.200 millones hasta 16.600 millones de dólares, con un margen cercano al 39%.

AWS demuestra que la inteligencia artificial no está impulsando únicamente la demanda de chips. También está aumentando la necesidad de centros de datos, servidores, capacidad de almacenamiento y plataformas capaces de desarrollar y ejecutar modelos avanzados.

Amazon señaló que sus negocios de inteligencia artificial y chips propios ya superan, cada uno, una tasa anualizada de ingresos de 25.000 millones de dólares. Esto incluye los procesadores Graviton y los chips Trainium, que comienzan a formar parte de la oferta comercial de AWS y no solo de su infraestructura interna.

El beneficio neto de Amazon alcanzó 62.600 millones de dólares, aunque esta cifra estuvo ampliamente influida por más de 53.000 millones en ingresos no operativos, principalmente relacionados con su inversión en Anthropic. Por ello, el beneficio operativo, que aumentó un 43% hasta 27.500 millones, entrega una lectura más representativa de la evolución del negocio principal.



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Gráfico 1H de los títulos accionarios de Amazon, evidenciando un alza de 9,5% after market. / Fuente: TradingView

Meta todavía debe demostrar el retorno de sus inversiones

El contraste de la temporada estuvo representado por Meta Platforms. La compañía informó ingresos trimestrales de 60.800 millones de dólares, ligeramente por encima de las expectativas y un 28% superiores a los del mismo periodo del año anterior. Su negocio de publicidad continuó mostrando fortaleza, confirmando que sus principales plataformas mantienen una elevada capacidad de monetización.

Sin embargo, el mercado concentró su atención en las perspectivas para el siguiente trimestre y en el aumento del gasto de capital. Meta proyectó ingresos de entre 61.000 y 64.000 millones de dólares, cuyo punto medio quedó por debajo del consenso de los analistas.

La compañía también elevó el límite inferior de su previsión anual de inversiones hasta un rango de entre 130.000 y 145.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, su flujo de caja libre cayó hasta apenas 784 millones, su nivel más bajo desde 2022.

La diferencia frente a Microsoft y Amazon no se encuentra necesariamente en la calidad actual del negocio. Meta continúa generando crecimiento y mantiene una posición dominante en publicidad digital. El problema es que todavía no ofrece la misma visibilidad sobre el retorno económico de sus inversiones en inteligencia artificial.

Microsoft puede señalar la aceleración de Azure. Amazon puede mostrar el crecimiento de AWS, la mejora de sus márgenes y la expansión de sus chips propios. Meta, en cambio, sigue pidiendo a los inversionistas que confíen en una monetización que podría materializarse más adelante.

El mercado ya no rechaza automáticamente los elevados niveles de inversión, pero sí distingue entre las compañías que pueden vincular el gasto con ingresos tangibles y aquellas que todavía se encuentran construyendo esa relación. Por esta razón, las acciones de Meta cayeron cerca de un 9% tras la publicación de los resultados, pese al sólido crecimiento de sus ventas.

Apple confirma que la tecnología todavía tiene otros motores

Apple también superó las expectativas, aunque su historia fue distinta. La compañía registró ingresos trimestrales de 109.420 millones de dólares, un aumento superior al 16%, mientras que su beneficio neto alcanzó un récord de 29.789 millones, avanzando un 27%.

El beneficio por acción llegó a 2,02 dólares, frente a una estimación de 1,89 dólares. Parte de esta diferencia estuvo relacionada con reembolsos arancelarios, que aportaron cerca de 0,11 dólares por acción. Incluso excluyendo este efecto, los resultados se mantuvieron por encima de las previsiones.

El principal motor fue el iPhone. Sus ventas aumentaron cerca de un 22%, hasta 54.250 millones de dólares, alcanzando un récord para un tercer trimestre fiscal. Las ventas de Mac también crecieron con fuerza, alrededor de un 29%, apoyadas por el desempeño de los modelos MacBook.

En contraste, los ingresos por servicios, las ventas en China y el desempeño del iPad quedaron por debajo de algunas expectativas. Además, la compañía continúa enfrentando restricciones relacionadas con el suministro de tecnología avanzada para fabricar sus propios procesadores.

A diferencia de Microsoft, Amazon y Meta, Apple todavía no depende de la inteligencia artificial como principal argumento de crecimiento. Sus resultados estuvieron impulsados por la fortaleza de sus dispositivos, su base de usuarios y su capacidad para mantener márgenes elevados.

La temporada confirma que la inteligencia artificial sigue siendo uno de los principales catalizadores de Wall Street, pero también demuestra que el mercado está entrando en una fase más selectiva. Ya no basta con anunciar centros de datos, chips o nuevos modelos. Los inversionistas quieren comprobar si esas inversiones generan ventas, rentabilidad y flujo de caja.

Microsoft y Amazon ofrecieron las señales más claras. Meta mostró un negocio sólido, pero una menor visibilidad sobre el retorno de su gasto. Apple, por su parte, recordó que el crecimiento tecnológico todavía puede apoyarse en productos consolidados.

La próxima etapa de la carrera por la inteligencia artificial no estará definida solamente por quién invierte más, sino por quién logra convertir esa inversión en resultados económicos sostenibles.


Aviso: Este material tiene fines exclusivamente informativos y no pretende ser (ni debe considerarse) asesoramiento financiero, de inversión o de otro tipo en el que se pueda confiar. Ninguna opinión expresada en este material constituye una recomendación por parte de EBC o del autor de que una inversión, valor, transacción o estrategia de inversión en particular sea adecuada para ninguna persona específica.