Adobe supera expectativas, pero la IA todavía no convence a Wall Street
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Adobe supera expectativas, pero la IA todavía no convence a Wall Street

Publicado el: 2026-09-11   
Actualizado el: 2026-09-11

ADBE
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Adobe presentó un tercer trimestre fiscal mejor de lo previsto, elevó nuevamente sus proyecciones anuales y mostró un crecimiento considerable en sus productos vinculados con inteligencia artificial. La reacción de Wall Street, sin embargo, fue negativa: las acciones llegaron a retroceder alrededor de 2,3% después del cierre, reflejando que las expectativas sobre el futuro de la compañía son considerablemente más exigentes que los resultados del trimestre recién terminado.

Los ingresos alcanzaron un récord de US$6.760 millones, creciendo 13% interanual y superando los aproximadamente US$6.700 millones previstos. El beneficio ajustado llegó a US$6,13 por acción, frente a los US$6,08 esperados, mientras Adobe generó US$2.520 millones en flujo de caja operativo.

Las cifras muestran un negocio que continúa creciendo. El problema está en otro lugar: después de varios trimestres intentando demostrar que puede transformar la inteligencia artificial en una nueva fuente de ingresos, los inversionistas quieren señales más fuertes sobre lo que viene.


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Un trimestre récord que no fue suficiente

Adobe cerró el período con aproximadamente US$6.580 millones en ingresos por suscripciones, mientras los ingresos recurrentes anualizados totales alcanzaron US$27.500 millones.

Estas cifras son especialmente importantes porque el modelo de Adobe depende ampliamente de suscripciones recurrentes a productos como Creative Cloud, Acrobat y sus diferentes soluciones empresariales. La estabilidad de esos ingresos continúa siendo una de las principales fortalezas financieras de la compañía.

Sin embargo, una de las métricas que más llamó la atención fue el RPO —obligaciones de desempeño pendientes—, que representa ingresos contratados que todavía no han sido reconocidos.

Los RPO terminaron el trimestre en US$22.160 millones, frente a aproximadamente US$22.720 millones esperados. La diferencia no modifica los resultados actuales, pero entrega una referencia sobre la demanda contratada hacia los próximos períodos.

Precisamente ahí aparece una de las razones detrás de la caída de la acción. Para una compañía de software cuyo valor depende en buena medida del crecimiento futuro, el mercado puede prestar incluso más atención a estas métricas que a unos ingresos o beneficios que ya pertenecen al trimestre terminado.

Adobe superó las expectativas actuales, pero algunas señales hacia adelante quedaron por debajo de lo que Wall Street esperaba.

La inteligencia artificial comienza a generar cifras concretas

El dato probablemente más importante para la estrategia de largo plazo estuvo en inteligencia artificial.

Los ingresos recurrentes anualizados provenientes de productos AI-first superaron los US$650 millones, creciendo más de 150% interanual. La compañía alcanzó además más de 1.000 millones de usuarios activos mensuales entre sus diferentes herramientas de creatividad y productividad.

Esto permite avanzar desde una discusión centrada exclusivamente en el potencial tecnológico hacia otra mucho más relevante para los inversionistas: cuánto dinero está generando realmente Adobe mediante inteligencia artificial.

Durante los últimos años, la compañía ha integrado progresivamente funciones generativas dentro de Creative Cloud y ha desarrollado Firefly como una de sus principales respuestas al cambio tecnológico. La estrategia busca incorporar IA directamente en los flujos de trabajo que millones de profesionales ya utilizan, en lugar de sustituir completamente sus plataformas tradicionales.

El crecimiento superior al 150% demuestra que la monetización está avanzando. Pero US$650 millones todavía representan una fracción relativamente pequeña frente a los US$27.500 millones de ARR total de Adobe.

Ahí se encuentra buena parte del debate actual. El mercado no cuestiona que Adobe tenga productos de IA ni que exista demanda por ellos. Lo que todavía intenta determinar es si estas herramientas podrán convertirse en un nuevo motor suficientemente grande para acelerar el crecimiento general de la compañía.

La competencia obliga a Adobe a demostrar crecimiento

Adobe enfrenta además un escenario competitivo diferente al que dominó durante buena parte de las últimas décadas.

Plataformas como Canva y Figma han ampliado rápidamente su presencia en diseño y colaboración, mientras nuevas herramientas nativas de inteligencia artificial permiten generar imágenes, videos y otros contenidos sin depender necesariamente de los programas tradicionales utilizados por profesionales creativos.

La amenaza para Adobe tiene, por lo tanto, dos dimensiones. La primera consiste en defender su posición dentro del software creativo. La segunda, bastante más compleja, es conseguir que la IA genere ingresos adicionales y no se limite simplemente a convertirse en una característica necesaria para evitar perder usuarios.

Firefly y las funciones generativas incorporadas a Photoshop, Illustrator y otras herramientas permiten a Adobe competir dentro de este nuevo escenario utilizando una ventaja considerable: una base instalada gigantesca.

Superar los 1.000 millones de usuarios activos mensuales entrega una plataforma de distribución difícil de replicar. Pero disponer de esa escala no garantiza automáticamente una aceleración de los ingresos. El mercado necesita observar cuánto aumenta el gasto de los clientes, cuántos usuarios adoptan productos premium relacionados con IA y qué impacto termina teniendo esa adopción sobre el crecimiento total.

Los resultados del tercer trimestre entregaron avances concretos, pero todavía no resolvieron completamente esa discusión.

La guía del cuarto trimestre explica la cautela

Adobe proyectó ingresos de entre US$6.800 millones y US$6.850 millones para el cuarto trimestre fiscal. El extremo superior apenas alcanza las estimaciones del mercado, mientras el punto medio se ubica por debajo de ellas.

En beneficios, la perspectiva fue más favorable. La compañía espera obtener entre US$6,30 y US$6,35 por acción, frente a una previsión cercana a US$6,30.

Adobe también elevó sus proyecciones para el ejercicio completo. Ahora espera ingresos de aproximadamente US$26.580 millones a US$26.630 millones, mientras el beneficio ajustado debería situarse entre US$24,45 y US$24,50 por acción.

Por eso resulta incorrecto interpretar la caída posterior al cierre simplemente como una reacción a malos resultados. Las cifras fueron sólidas y las previsiones anuales incluso mejoraron.

La reacción refleja más bien la diferencia entre crecer y crecer suficientemente rápido para justificar las expectativas incorporadas en la valoración de una compañía tecnológica.

Ese fenómeno se ha repetido con Adobe: pese a superar recurrentemente las previsiones, la acción ha terminado cayendo después de 15 de sus últimos 20 reportes financieros. Durante 2026, además, acumula un retroceso cercano al 29%.

Adobe también comienza una nueva etapa directiva

El reporte llega en medio de una importante reorganización ejecutiva.

Anil Chakravarthy asumirá como CEO el próximo 1 de diciembre, mientras Shantanu Narayen, quien lideró Adobe durante años, pasará a desempeñarse como presidente ejecutivo.

El relevo ocurre en un momento particularmente sensible para la compañía. Adobe necesita gestionar simultáneamente la transición hacia productos impulsados por IA, defender su posición competitiva y recuperar la confianza de inversionistas que han castigado considerablemente a la acción durante este año.

Los cambios tampoco terminan ahí. El director financiero Dan Durn dejó la compañía en junio y fue reemplazado interinamente por Steve Day, mientras David Wadhwani, presidente del negocio de Creatividad y Productividad, dejará su cargo el 27 de septiembre.

La llegada de Chakravarthy representa, por tanto, algo más que un cambio de CEO. Coincide con una etapa en la que Adobe deberá demostrar si puede transformar su enorme base de usuarios y sus nuevas herramientas generativas en una aceleración sostenida de los ingresos.

El mercado ya no pregunta si Adobe tiene IA

El tercer trimestre deja una lectura particular. Adobe alcanzó ingresos récord, superó las previsiones de Wall Street, mejoró sus perspectivas anuales y consiguió que su negocio AI-first creciera más de 150%.

Aun así, la acción cayó.

El motivo está principalmente en las expectativas futuras. Los US$22.160 millones de RPO, inferiores a las estimaciones, y una guía de ingresos del cuarto trimestre sin una aceleración significativa fueron suficientes para eclipsar buena parte de las cifras positivas.

Adobe ha avanzado considerablemente en demostrar que puede incorporar inteligencia artificial a sus productos. El próximo desafío es diferente: demostrar que esa tecnología puede modificar materialmente su ritmo de crecimiento.

Con un ARR relacionado con IA superior a US$650 millones, esa monetización ya existe. Pero frente a US$27.500 millones de ingresos recurrentes anualizados totales, todavía necesita ganar escala.

Después de este reporte, la discusión alrededor de Adobe comienza a cambiar. La pregunta ya no es si la compañía puede participar de la revolución de la inteligencia artificial, sino cuánto crecimiento adicional puede obtener de ella y qué tan rápido puede hacerlo.

Aviso: Este material tiene fines exclusivamente informativos y no pretende ser (ni debe considerarse) asesoramiento financiero, de inversión o de otro tipo en el que se pueda confiar. Ninguna opinión expresada en este material constituye una recomendación por parte de EBC o del autor de que una inversión, valor, transacción o estrategia de inversión en particular sea adecuada para ninguna persona específica.