Las acciones de Nvidia cayeron casi 5%: ¿Por qué ocurrió el desplome?
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Las acciones de Nvidia cayeron casi 5%: ¿Por qué ocurrió el desplome?

Publicado el: 2026-07-28   
Actualizado el: 2026-07-28

NVDA
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El gigante de los microchips sufrió su peor tropiezo diario en meses. ¿La razón? El creciente escepticismo de los inversores ante sus millonarios compromisos financieros y el temor a que la fiebre por la IA esté inflando una burbuja.


Wall Street vivió una jornada de auténtico vértigo en el sector tecnológico, y el gran protagonista de la era digital volvió a acaparar todas las miradas, aunque esta vez no para celebrar. Las acciones de Nvidia cayeron cerca de un 5% en una sola sesión, un portazo que arrastró al índice Nasdaq y obligó a los grandes fondos de inversión a rehacer sus cuentas a toda prisa.


En cuestión de horas se evaporaron decenas de miles de millones de dólares en valor de mercado. La sacudida fue tal que competidoras como Apple aprovecharon el tirón a la baja para recortar distancias en la pelea por ver quién encabeza el podio de las empresas más valiosas del planeta. Y es que, aunque la firma capitaneada por Jensen Huang sigue dominando con mano de hierro el mercado de los procesadores de alta gama, en los pasillos de la bolsa neoyorquina muchos prefirieron apretar el botón de pausa, recoger ganancias y ponerse a buen recaudo.


Para entender el tamaño del susto, basta con mirar la gráfica del día. El precio de las acciones de Nvidia se saltó sin frenos varios niveles de soporte clave en el corto plazo hasta rozar la barrera de los 195 dólares por título. Además, el volumen de títulos que cambiaron de manos fue enorme, lo que deja claro que esto no fue una pataleta de pequeños ahorradores, sino una retirada estratégica por parte de la banca de inversión.


Las acciones de Nvidia cayeron casi 5%


Los verdaderos motivos detrás del tropiezo bursátil


Este bajón no ocurrió por casualidad ni por un único titular; fue más bien un cóctel donde se mezclaron decisiones corporativas arriesgadas y un ambiente macroeconómico cargado de nervios. Quienes siguen el día a día del mercado coinciden en que las acciones de Nvidia cayeron principalmente por la desconfianza que genera su última racha de alianzas y promesas financieras.


Entre los factores que encendieron las alarmas destacan varios frentes:


  • Avales de infarto para proyectos ajenos: La noticia de que la empresa estaría negociando respaldar hasta 250.000 millones de dólares para financiar centros de datos de OpenAI hizo que más de un analista se llevara las manos a la cabeza ante semejante exposición al riesgo.

  • El costo de asegurarse contra un impago se dispara: Los contratos de protección financiera (Credit Default Swaps) de la tecnológica registraron su mayor subida diaria en lo que va de año, señal clara de que al mercado le empieza a inquietar la letra chica de sus balances.

  • Cheques en blanco en el extranjero: Los compromisos multimillonarios asumidos en Asia —como el principio de acuerdo por 500.000 millones con SK Group y otras compras de peso— han sembrado dudas sobre cuándo y cómo se van a rentabilizar realmente esos movimientos.

  • Efecto dominó en los microchips: La marea roja salpicó de lleno a todo el mercado de semiconductores, dejando magulladas a firmas europeas y asiáticas que dependen del mismo aliento financiero.


El fantasma de la "financiación circular": ¿un juego de espejos?


En los centros financieros de Nueva York el debate ha cambiado de tono. Ya no se habla tanto de cuántos chips superpotentes es capaz de fabricar Nvidia, sino de cómo los están pagando sus clientes. De hecho, el gran argumento que circuló de mesa en mesa mientras las acciones de Nvidia cayeron a lo largo de la tarde fue el temor al round-tripping o financiación circular.


Explicado de forma sencilla: se trata de que una empresa llena de liquidez invierta dinero o preste su aval a startups de inteligencia artificial para que estas, con ese mismo dinero o crédito, le compren sus propios procesadores.


A primera vista parece un negocio redondo porque infla las ventas, pero a los analistas más conservadores les preocupa que se esté creando una demanda artificial. Si las aplicaciones finales de IA no empiezan a facturar dinero real al ritmo que se espera, la rueda de pagos podría trabarse y dejar un agujero importante en las cuentas.


Baile de cifras: El dinero busca refugio en las memorias


Último Precio y Tendencia de NVDA


Lo curioso de esta jornada es que el dinero que salió de Nvidia no huyó despavorido del sector tecnológico, sino que simplemente cambió de ventanilla. Mientras el rey de los chips encajaba el golpe, otras piezas del rompecabezas vivían un día bastante más tranquilo.


La caída de Nvidia en Wall Street provocó una rotación inmediata hacia fabricantes especializados en módulos de memoria de gran ancho de banda, imprescindibles para que los centros de datos no se queden colgados. Firmas como Micron o SK Hynix pescaron en río revuelto, respaldadas por el hecho de que otros gigantes tecnológicos como Alphabet o Meta siguen teniendo la billetera abierta para equipar sus infraestructuras.


Aun así, el mensaje de fondo es inequívoco: las firmas de inversión quieren aligerar peso en valores cuyas valoraciones están por las nubes. A los precios a los que cotizaba Nvidia, no basta con presentar buenos resultados; hay que pulverizar los pronósticos trimestre tras trimestre. Con ese nivel de exigencia, cualquier tropiezo se paga caro.


La Reserva Federal y el clima general tampoco ayudaron


El panorama global tampoco ofreció un salvavidas al que agarrarse durante la sesión en que las acciones de Nvidia cayeron con tanta fuerza. La cercanía de las reuniones de la Reserva Federal de Estados Unidos para decidir qué hacer con las tasas de interés mantiene a todo el mundo con el freno de mano puesto.


Por su parte, el precio del petróleo dio un respiro cayendo, algo que en circunstancias normales habría animado a la bolsa. Sin embargo, la obsesión por los balances de las grandes tecnológicas pesó mucho más en el ánimo de los traders que la bajada del crudo. Al final, si el motor que ha empujado al S&P 500 y al Nasdaq durante el último año estornuda, el mercado entero se resfría.


¿Y ahora qué? Las citas clave para agosto


Pese a que las acciones de Nvidia cayeron de forma abultada en esta sesión, la dirección de la empresa aún tiene cartas guardadas en la manga para dar vuelta a la tortilla. Quienes siguen el valor de cerca tienen dos fechas marcadas en rojo en el calendario para las próximas semanas:


  • La rendición de cuentas del trimestre: La presentación de sus estados financieros será el momento de la verdad. Allí se verá si los márgenes de ganancia siguen intactos o si los gastos se están comiendo el beneficio.

  • Claridad sobre los chips de nueva generación: La directiva tendrá que despejar los rumores sobre posibles retrasos en la entrega de su arquitectura Blackwell y demostrar que la lista de pedidos sigue siendo tan larga como aseguran.


Las expectativas siguen siendo elevadísimas, pero el mercado ha pasado de la fase de enamoramiento ciego a la de "enseñame los números". Ya no valen los discursos épicos sobre el futuro; los inversores quieren ver flujo de caja limpio y directo.


Conclusión


El bajón de casi el 5% sufrido por la compañía californiana es un baño de realidad para un mercado que venía rozando la euforia. Eso no significa que el negocio se esté hundiendo: la infraestructura para la IA se sigue necesitando desesperadamente y Nvidia apenas tiene rivales capaces de hacerle sombra a día de hoy.


Sin embargo, lo ocurrido deja claro que el capital exige cabeza fría. La etapa en la que bastaba con nombrar la inteligencia artificial para que una acción subiera como la espuma se está terminando, dando paso a un examen mucho más riguroso de las cuentas.


Al final del día, las razones por las que las acciones de Nvidia cayeron reflejan un mercado que se está haciendo mayor. Si la empresa demuestra que sus alianzas millonarias se traducen en clientes reales y solventes, este tropiezo no pasará de ser un bache en el camino. Pero si los números no terminan de cuadrar, podríamos estar ante el primer aviso de que toca ajustar expectativas.

Aviso: Este material tiene fines exclusivamente informativos y no pretende ser (ni debe considerarse) asesoramiento financiero, de inversión o de otro tipo en el que se pueda confiar. Ninguna opinión expresada en este material constituye una recomendación por parte de EBC o del autor de que una inversión, valor, transacción o estrategia de inversión en particular sea adecuada para ninguna persona específica.