Publicado el: 2026-01-30
El valor del dólar en Bolivia vuelve a instalarse como uno de los temas que más inquietan a la economía del país. En los papeles, el tipo de cambio oficial no se mueve y se mantiene en Bs 6.96 por dólar. En la práctica, sin embargo, la sensación es otra. Conseguir divisas no siempre es fácil y, cuando no se logra dentro del sistema formal, el precio cambia.
Esa diferencia entre lo que dice el tipo de cambio oficial y lo que ocurre en el mercado es la que mantiene el tema del dólar en conversación constante. No solo entre economistas o empresarios, sino también entre comerciantes, familias y pequeños negocios que sienten el impacto en los precios y en la planificación diaria.

Desde el Banco Central de Bolivia, el mensaje es claro: el tipo de cambio oficial sigue firme. La venta del dólar continúa en Bs 6.96, mientras que la compra se ubica en Bs 6.86. No hay anuncios de ajustes ni señales de cambios inmediatos en esa política.
Ese valor sigue siendo la referencia para operaciones bancarias y trámites formales. Pero la estabilidad del número contrasta con un contexto económico más tenso, donde la demanda de dólares supera a la oferta disponible en muchos momentos.
Para quienes necesitan divisas de manera constante —importadores, empresas o incluso personas que buscan ahorrar en dólares—, el tipo de cambio oficial no siempre es una opción accesible.
Fuera del circuito bancario, el dólar se negocia a otro precio. En el mercado informal, la cotización se mueve entre Bs 8 y Bs 9, dependiendo del lugar y de la disponibilidad. El dólar digital, que se ha convertido en una referencia alternativa ante la falta de billetes físicos, refleja valores similares.

Dólar oficial: Bs 6.96
Dólar paralelo: entre Bs 8 y Bs 9
Dólar digital: en rangos cercanos al mercado informal
Esta diferencia es la que alimenta la percepción de que existen dos mercados funcionando al mismo tiempo. Y es también la razón por la que el dólar en Bolivia sigue siendo un tema sensible.
La distancia entre el dólar oficial y el paralelo no se queda en los números. Termina reflejándose en los precios. Cuando una empresa compra dólares más caros para importar insumos o productos, ese costo se traslada, tarde o temprano, al consumidor.
Medicamentos, tecnología, repuestos y algunos alimentos importados suelen ser los primeros en mostrar ajustes. En los comercios, la incertidumbre también se nota: muchos prefieren remarcar con cautela o reducir stock antes que asumir riesgos mayores.
En los últimos días, el tema del dólar volvió a tomar fuerza. Hubo movimientos en el dólar digital, anuncios oficiales orientados a mejorar la disponibilidad de divisas y nuevos mensajes del Gobierno buscando llevar calma al mercado.
Aun así, la reacción fue moderada. Analistas coinciden en que el problema no se resuelve con comunicados. La presión sobre el dólar responde a un desequilibrio más profundo, donde la necesidad de divisas sigue siendo alta y las reservas no alcanzan para cubrir toda la demanda.
El comportamiento de el dólar en Bolivia afecta a todos, aunque de distintas maneras. Para una empresa importadora, unos bolivianos de diferencia por dólar pueden alterar costos y márgenes. Para una familia, significa pagar más por ciertos productos o postergar compras.
Entre los efectos más visibles están:
Ajustes frecuentes de precios
Menor previsibilidad para planificar gastos
Cautela en el consumo y en las inversiones pequeñas.
El dólar, en este contexto, deja de ser un tema lejano y pasa a formar parte de la conversación diaria.
El Gobierno insiste en que el tipo de cambio oficial en Bs 6.96 es un pilar de estabilidad y que no está en discusión. También ha señalado que el precio del dólar paralelo responde a factores especulativos y no a la economía formal.
Sin embargo, desde el propio discurso oficial se ha admitido que el dólar difícilmente vuelva a cotizar a niveles oficiales en el mercado informal. Esa admisión deja claro que la brecha no desaparecerá de un día para otro.
Más allá de cifras y declaraciones, la percepción ciudadana pesa. Para muchos bolivianos, el valor real del dólar es el que se consigue cuando hace falta, no el que aparece en los informes oficiales.
Esa percepción alimenta la desconfianza y mantiene viva la demanda en mercados alternativos. Mientras el acceso a dólares siga siendo limitado, la presión continuará.
El futuro del dólar en Bolivia dependerá de varios factores: la entrada de divisas, la evolución de las importaciones, la confianza del sector privado y las decisiones económicas que se tomen en los próximos meses.
Por ahora, el tipo de cambio oficial sigue estable. Pero el mercado observa de cerca cualquier señal que indique cambios en la disponibilidad de dólares o en la política cambiaria.
El dólar en Bolivia permanece oficialmente en Bs 6.96, pero la tensión cambiaria no se ha ido. La diferencia con el mercado informal sigue marcando expectativas, precios y decisiones económicas.
Mientras el Gobierno apuesta por sostener la estabilidad, el mercado muestra que la presión sigue ahí. En ese equilibrio frágil, el dólar continuará siendo uno de los principales termómetros de la economía boliviana.
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