Publicado el: 2026-08-12
Actualizado el: 2026-08-12

El oro vuelve a situarse entre los activos con mejor desempeño de las últimas jornadas. Después de registrar un avance superior al 7% durante la semana pasada, el XAU/USD alcanzó recientemente los US$4.435 por onza, su nivel más alto en aproximadamente dos meses, y se mantiene actualmente alrededor de US$4.420 después de conocerse las nuevas cifras de inflación estadounidense.
El movimiento representa un cambio considerable respecto de la dinámica observada durante los meses anteriores.
El metal había sufrido una fuerte corrección desde sus máximos históricos, pero comenzó a recuperar terreno a medida que las expectativas sobre la política monetaria estadounidense volvieron a modificarse.
El primer gran catalizador apareció con el informe de empleo de julio.
Las Nóminas No Agrícolas mostraron una destrucción de 23.000 empleos, frente a los 85.000 nuevos puestos que esperaba el mercado. Los ingresos medios por hora también decepcionaron al crecer solamente 0,1% mensual, frente al 0,3% previsto.
La reacción fue prácticamente inmediata.
El dólar perdió terreno, los rendimientos de los bonos estadounidenses retrocedieron y el oro aceleró su recuperación hasta superar nuevamente los US$4.300 por onza.
Durante los días siguientes, el metal continuó avanzando hasta alcanzar los US$4.435, consolidando un rally semanal superior al 7% y regresando a niveles no observados desde comienzos de junio.
El IPC de julio entregó ahora una nueva pieza al escenario.
La inflación general cayó desde 3,5% hasta 3,4% anual, exactamente en línea con las expectativas, mientras la inflación subyacente descendió desde 2,6% hasta 2,5%.
En términos mensuales, el IPC avanzó 0,1% y la inflación subyacente 0,2%, también coincidiendo con el consenso.
El dato no provocó una ruptura inmediata del oro sobre sus máximos recientes, pero sí permitió que el metal se mantuviera alrededor de US$4.420, después de tocar los US$4.433 tras la publicación.
Para comprender el rally del oro resulta necesario observar simultáneamente el comportamiento del dólar y de los bonos estadounidenses.
El oro no entrega intereses.
Por esta razón, cuando los rendimientos de los instrumentos de renta fija aumentan, el costo de oportunidad de mantener posiciones en el metal también se incrementa. Cuando los rendimientos retroceden, esa desventaja relativa disminuye.
La misma lógica aparece en el mercado de divisas.
El oro se negocia internacionalmente principalmente en dólares. Cuando la moneda estadounidense se debilita, el metal resulta relativamente más barato para inversionistas que operan con otras divisas, favoreciendo la demanda internacional.
Durante las últimas jornadas ambas variables han acompañado la recuperación.
El Dollar Index cayó nuevamente hasta los 99,59 puntos después del IPC, manteniéndose debajo de la barrera psicológica de 100 y prolongando la debilidad observada tras el NFP.
Los rendimientos de los bonos también han mostrado una elevada sensibilidad a cada cambio en las expectativas sobre la Reserva Federal.
La probabilidad de una nueva subida de tasas durante septiembre había caído con fuerza después del informe laboral, aunque posteriormente volvió a recuperarse por encima del 50% ante el repunte de los precios energéticos y nuevas dudas sobre la inflación.
Esto explica por qué el oro ha encontrado resistencia al aproximarse a los US$4.435-US$4.450.
El mercado continúa dividido entre dos fuerzas.
Por un lado, un mercado laboral deteriorándose y un IPC moderándose reducen los argumentos para continuar endureciendo agresivamente la política monetaria.
Por otro, la inflación todavía permanece sobre el objetivo de 2% de la Reserva Federal y el reciente repunte del petróleo mantiene abiertas las preocupaciones sobre nuevas presiones de precios durante los próximos meses.
El oro está reflejando precisamente ese equilibrio.
El metal ha recuperado gran parte del terreno perdido, pero todavía necesita nuevas señales sobre tasas, dólar y rendimientos para consolidar un movimiento más amplio.

Oro en gráficos de una hora. / Fuente: TradingView.
El dato de julio resulta favorable para el oro principalmente porque no entregó una sorpresa inflacionaria al alza.
El mercado esperaba una inflación anual de 3,4% y recibió exactamente 3,4%. Para la subyacente esperaba 2,5% y obtuvo también 2,5%.
No existe, por lo tanto, un nuevo argumento inflacionario que obligue inmediatamente al mercado a descontar una Reserva Federal considerablemente más restrictiva.
La primera reacción confirma esa interpretación.
El dólar cayó hacia 99,59, el oro volvió a aproximarse a los US$4.433 y Wall Street avanzó moderadamente.
Sin embargo, el escenario monetario continúa abierto.
La inflación sigue por encima del objetivo de la Fed y el petróleo ha recuperado con fuerza durante las últimas jornadas. El Brent volvió a aproximarse a los US$90 por barril, mientras el WTI se mantiene sobre los US$80, reintroduciendo parte de la preocupación energética que había disminuido durante la semana anterior.
Por ello, el comportamiento del oro durante las próximas sesiones dependerá nuevamente de una combinación de factores.
Los próximos datos de precios al productor entregarán información adicional sobre las presiones inflacionarias en las cadenas de producción. Las ventas minoristas permitirán evaluar el estado del consumo después del deterioro del empleo. Y las declaraciones de la Reserva Federal ayudarán a determinar si el banco central considera suficiente la moderación observada durante julio.
Mientras tanto, el XAU/USD continúa mostrando una recuperación considerable.
El avance superior al 7% registrado durante la semana pasada, el regreso sobre los US$4.400 y la permanencia cerca de máximos de dos meses reflejan un cambio importante respecto de la debilidad observada previamente.
El rally no responde a un único factor.
Es el resultado de una combinación entre empleo más débil, inflación moderándose, dólar bajo presión y una constante reevaluación de las expectativas sobre tasas.
El IPC de julio no provocó una nueva explosión alcista, pero tampoco entregó argumentos suficientes para desmontar el movimiento.
Por ahora, el oro continúa sobre los US$4.400 por onza, mientras el mercado vuelve a mirar hacia la Reserva Federal para determinar si el rally reciente puede consolidarse o si las próximas cifras obligarán nuevamente a modificar el escenario monetario.