Publicado el: 2026-09-04
Actualizado el: 2026-09-04
El mercado laboral estadounidense entregó una de las principales sorpresas macroeconómicas de las últimas semanas. Estados Unidos creó 162.000 empleos no agrícolas durante agosto, ampliamente por encima de los 55.000 esperados por el mercado y después de una lectura anterior que inicialmente había mostrado una destrucción de 23.000 puestos de trabajo.
La magnitud de la sorpresa provocó movimientos inmediatos en los mercados financieros. El oro cayó hasta US$4.380 por onza, el Dollar Index avanzó hasta 99,37, mientras los futuros del Nasdaq 100 retrocedieron hasta 29.530 puntos y los del S&P 500 hasta 7.730 puntos.
El dato vuelve a modificar una discusión que durante las últimas jornadas había comenzado a inclinarse hacia una Reserva Federal potencialmente menos restrictiva. Un mercado laboral considerablemente más fuerte de lo esperado reduce la urgencia de flexibilizar las condiciones monetarias, especialmente mientras la inflación continúa siendo una preocupación para el banco central.

La principal cifra del reporte fue difícil de ignorar.
Las nóminas no agrícolas aumentaron en 162.000 durante agosto, superando ampliamente el consenso de 55.000 y también el promedio mensual de apenas 31.000 empleos durante los 12 meses anteriores.
La tasa de desempleo, por su parte, permaneció en 4,1%, exactamente en línea con las expectativas y sin cambios respecto del mes anterior. El número de desempleados se mantuvo prácticamente estable alrededor de 7 millones de personas.
Los salarios tampoco entregaron una señal que pudiera compensar la fortaleza del dato principal. Los ingresos medios por hora aumentaron 0,3% mensual, coincidiendo con las expectativas y acelerándose desde el 0,2% anterior. En términos absolutos, los salarios medios alcanzaron US$37,75 por hora, después de aumentar US$0,10, mientras el crecimiento interanual se ubicó en 3,1%.
La jornada laboral promedio también aumentó ligeramente, desde 34,3 hasta 34,4 horas.
En conjunto, las cifras muestran una recuperación de la creación de empleo sin un deterioro paralelo del desempleo y con los salarios todavía avanzando.
Una de las partes más importantes del reporte apareció en las revisiones de los meses anteriores.
El crecimiento del empleo correspondiente a junio fue revisado desde 20.000 hasta 31.000 puestos, una mejora de 11.000. Sin embargo, la corrección más significativa correspondió a julio.
La estimación inicial había mostrado una destrucción de 23.000 empleos, generando preocupación sobre un posible debilitamiento más pronunciado del mercado laboral. Esa cifra fue revisada hasta una creación de 21.000 puestos, una diferencia positiva de 44.000.
Como resultado, junio y julio acumularon 55.000 empleos adicionales respecto de las cifras publicadas anteriormente.
Este elemento cambia parcialmente la fotografía que había dejado el informe anterior. La economía estadounidense no solamente generó 162.000 empleos durante agosto, sino que los meses inmediatamente anteriores fueron algo más sólidos de lo que inicialmente indicaban las estadísticas.
La composición sectorial permite entender de dónde provino la recuperación.
El sector de restaurantes y bares agregó 59.000 puestos de trabajo, muy por encima de su promedio de 12.000 mensuales durante los 12 meses anteriores.
La educación de gobiernos locales agregó otros 42.000 empleos, mientras la manufactura continuó recuperándose con 16.000 nuevos puestos. Dentro de esta última categoría, la fabricación de maquinaria y la de productos metálicos agregaron 6.000 empleos cada una.
El sector sanitario incorporó 13.000 puestos, aunque esta cifra estuvo por debajo de su promedio mensual de 32.000 durante los últimos 12 meses.
No todos los sectores mostraron crecimiento. El área de información perdió 23.000 empleos, incluyendo disminuciones de 8.000 puestos en infraestructura informática, procesamiento de datos y alojamiento web, 7.000 en publicaciones y 5.000 en radiodifusión y proveedores de contenido.
La construcción, por otra parte, mostró una variación de +22.000 empleos.
La encuesta de hogares entregó otras señales relevantes.
La tasa de participación laboral aumentó desde 61,4% hasta 61,6%, aunque todavía permanece 0,5 puntos porcentuales por debajo de enero. La relación empleo-población avanzó desde 58,9% hasta 59,1%.
Otro elemento favorable apareció entre quienes trabajan menos horas de las que desearían. El número de personas empleadas a tiempo parcial por razones económicas disminuyó en 414.000 hasta 4,4 millones.
Los desempleados de largo plazo se mantuvieron cerca de 1,9 millones, equivalentes al 27% del total de personas desempleadas.
Estas cifras permiten interpretar el reporte más allá del número principal. El crecimiento de las nóminas vino acompañado por un aumento de la participación laboral y una reducción considerable del empleo parcial involuntario.
La primera reacción de los mercados mostró claramente cómo fue interpretado el informe.
El oro cayó con fuerza hasta US$4.380 por onza, después de haber superado momentáneamente los US$4.500 antes del reporte laboral.
La magnitud del movimiento resulta especialmente relevante porque durante las horas anteriores el metal había recibido apoyo de expectativas monetarias más acomodaticias. La fortaleza del NFP modificó rápidamente esa lectura.
El Dollar Index avanzó hasta 99,37, beneficiándose de un escenario en el que la Reserva Federal dispone de mayor margen para mantener tasas elevadas.
Wall Street reaccionó en la dirección contraria. Los futuros del Nasdaq 100 retrocedieron hasta 29.530 puntos, mientras los del S&P 500 cayeron hasta 7.730 puntos.
La relación detrás de estos movimientos es principalmente monetaria. Si la economía continúa generando empleo sin un aumento significativo del desempleo, disminuye la necesidad de entregar estímulos mediante tasas más bajas. Para las acciones de crecimiento, especialmente las tecnológicas, una trayectoria de tasas más elevada aumenta nuevamente la presión sobre las valorizaciones.

Reacción del oro al NFP en gráficos de 1H / Fuente: TradingView
El NFP despeja una parte de la ecuación para la Reserva Federal, pero todavía queda una referencia fundamental.
El IPC estadounidense de agosto será publicado el viernes 11 de septiembre, apenas unos días antes de la próxima decisión monetaria.
Después de este reporte laboral, la inflación adquiere incluso mayor relevancia.
Si el IPC muestra nuevas presiones sobre los precios, la combinación de 162.000 nuevos empleos, desempleo de 4,1% y una inflación persistente entregaría argumentos adicionales para mantener una política monetaria restrictiva.
Una inflación más moderada podría equilibrar parcialmente esta lectura, especialmente considerando que el crecimiento salarial mensual se mantuvo exactamente en el 0,3% esperado y no entregó una sorpresa adicional.
El mercado pasa así de cuestionar la debilidad del empleo a evaluar cuánto margen tiene realmente la Reserva Federal para flexibilizar su política monetaria.
El dato de agosto entregó una respuesta importante: el mercado laboral estadounidense continúa mostrando una capacidad de creación de empleo considerablemente superior a la que Wall Street esperaba.