Publicado el: 2026-09-09
Los mercados financieros globales atraviesan una jornada marcada por un marcado endurecimiento de la tensión geopolítica en Oriente Medio, la volatilidad en el mercado energético y de materias primas, y la recalibración de las expectativas sobre las tasas de interés frente a las dinámicas de inflación en las principales economías. En Estados Unidos, el panorama macroeconómico refleja un consumo resiliente pero apalancado, donde el crédito al consumo efectivo registró una expansión hasta los 18.062 mil millones de dólares, superando ampliamente la previsión de 11.34 mil millones y la cifra previa de 14.17 mil millones. En el ámbito fiscal y monetario, la encuesta de la Reserva Federal de Nueva York mostró que las expectativas de inflación a 1 año se ubicaron en el 3.58% (frente al 3.6% previsto y el 3.63% anterior), mientras que la proyección a 3 años cayó al 3.2% (desde el 3.3% en julio) y la estimación a 5 años se mantuvo inalterada en el 3.0%. Paralelamente, los consumidores proyectaron precios más altos para la gasolina, en un entorno donde las expectativas sobre un aumento en la tasa de desempleo alcanzaron su punto más alto desde abril de 2020 y los sentimientos hacia el mercado laboral mostraron lecturas mixtas. Por su parte, el Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, defendió la expansión del programa de recompra de bonos antiguos para mitigar la "fiebre" en el renta fija, asegurando que si los inversores estuvieran verdaderamente preocupados comprarían bunds alemanes frente a bonos del Tesoro; asimismo, Bessent enfatizó la postura estratégica en inteligencia artificial frente a China, la exigencia de un mayor dinamismo laboral y proyectó una normalización del suministro de petróleo una vez concluidos los conflictos en Irán y Ucrania. A nivel político y comercial, el presidente Donald Trump reiteró que Irán no obtendrá armas nucleares, al tiempo que ordenó a la GSA y a la USTR eliminar los productos de origen canadiense de los programas de adjudicación gubernamentales, una medida que, según el Secretario Bessent, tendría un impacto de apenas 0.02% en la inflación estadounidense.

En el ámbito corporativo y tecnológico, la renta variable estadounidense sufrió una liquidación masiva que borró 350.000 millones de dólares en capitalización de mercado, arrastrada por el desplome bursátil e incrementos en los costos energéticos, mientras que el Bitcoin operó a la baja retrocediendo por debajo de los 78.000 dólares tras haber superado los 80.000 dólares. No obstante, las empresas del sector de semiconductores e inteligencia artificial mostraron importantes catalizadores individuales, Intel ($INTC) se disparó un 8% (acumulando un alza superior al 160% en el año) tras anunciar un incremento del 10% en el precio de sus CPU para PC a partir de octubre para salvaguardar sus márgenes de beneficio, haber superado el hito de 1 millón de obleas procesadas con tecnología EUV de alta NA de ASML, obtener un incremento de calificación a Outperform por parte de Northland y poner en marcha una ampliación de capital por 20.000 millones de dólares a 95 dólares por acción para financiar su expansión. Por su parte, Qualcomm ($QCOM) anunció que recibirá ingresos por parte de Amazon a partir del trimestre de diciembre tras sellar un acuerdo como proveedor e inversor en chips para centros de datos, proyectando convertirse el próximo año en el mayor proveedor de chips para la industria automovilística y asegurando un compromiso adicional con un hyperscaler, habiendo contenido el impacto de los altos precios de las memorias en la gama alta de smartphones. Paralelamente, las acciones de Nebius Group ($NBIS) escalaron un 11%, mientras que en el espacio no cotizado se reportó la venta de 1.02 millones de acciones de Nvidia por parte del directivo Mark Stevens a precios de entre 227.25 y 234.04 dólares por acción. En el segmento de desarrollo de software e IA, OpenAI puso a disposición el modelo 'imágenes 2.5' para todos los usuarios de ChatGPT, ChatGPT Work y Codex, al tiempo que presentó complementos empresariales ampliados y lanzó la disponibilidad de GPT-6 Astra en Amazon Bedrock. En contraste con estos avances, la joint venture entre Google ($GOOGL) y Blackstone ($BX) enfrenta retrasos operativos en la construcción de sus centros de datos. En el mercado de materias primas, el cobre registró un máximo histórico impulsado por dinámicas arancelarias y un déficit estructural de oferta, en tanto que el petróleo crudo Brent repuntó hacia la cota de los 98 dólares por barril debido al escalamiento del conflicto en Oriente Medio.
En el plano geopolítico militar, la escalada en el Golfo Pérsico alcanzó niveles críticos tras confirmarse ataques de las fuerzas armadas de Estados Unidos contra varios petroleros iraníes vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) —destruyendo cinco de ellos— en respuesta a lanzamientos de misiles balísticos contra un buque de guerra de la Armada estadounidense en los últimos dos días.
En Europa y Asia, las autoridades monetarias evalúan el impacto de estos shocks de oferta sobre la trayectoria de los precios y el crecimiento. En el Reino Unido, el Gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), Andrew Bailey, descartó que la economía británica esté al borde de una recesión, argumentando que, si bien la actividad es débil en términos históricos, los datos recientes muestran resistencia; no obstante, Bailey advirtió que los riesgos inflacionarios se orientan al alza debido a la curva de tipos que descuenta mayores costos de energía, buscando desmentir la existencia de un plan incondicional para subir las tasas.
El panorama macrofinanciero global se encuentra dominado por la reaparición del riesgo geopolítico extremo como principal catalizador, eclipsando la narrativa del soft landing debido a que la amenaza sobre la infraestructura energética en el Estrecho de Ormuz ha disparado la prima de riesgo del petróleo Brent.

Este shock en materias primas y metales clave como el cobre plantea el escenario más complejo para los bancos centrales, una presión estanflacionaria donde la inflación general sube impulsada por los costos de insumos, mientras que la actividad económica y el consumo real comienzan a mostrar fragilidad y tensiones en el apalancamiento crediticio. Bajo este contexto, el comportamiento de la renta variable y la renta fija dependerá estrictamente de la duración de este conflicto y de la capacidad de absorción del gasto corporativo en tecnología.