Publicado el: 2026-08-05
Los mercados financieros globales vivieron una jornada caracterizada por un marcado apetito por el riesgo y una reconfiguración de las expectativas macroeconómicas y geopolíticas. El S&P 500 avanzó un 1.02 %, alcanzando un nuevo máximo histórico tras sumar cerca de 800.000 millones de dólares en valoración bursátil, mientras que el Dow Jones Industrial amplió sus ganancias hasta superar los 1.000 puntos impulsado por el repunte de los valores tecnológicos de gran capitalización y el Índice de Miedo y Codicia se posicionó en un nivel neutral de 55/100 (frente al 39/100 con estado de miedo registrado previamente). Este optimismo estuvo respaldado por un drástico desplome del 5.7 % en los precios del petróleo crudo, situándose por debajo de los 76 dólares por barril en el WTI, a medida que los avances diplomáticos entre EE. UU., Catar e Irán sugieren una reapertura inminente del estrecho de Ormuz, con Teherán valorando permitir que Europa despeje minas en la vía marítima. En el ámbito macroeconómico estadounidense, la previsión inmediata del modelo GDPNow sobre el crecimiento del PIB real en el tercer trimestre de 2026 se situó en un robusto 5.9 % (tras haber tocado el 6.2 % en lecturas de agosto), a pesar de que el balance comercial real marcó -$73.300 millones frente a las previsiones de -$73.000 millones y los -$77.600 millones anteriores. En cuanto a la actividad industrial y laboral, las ofertas de empleo JOLTS cayeron a 7.359 millones frente a la previsión de 7.4535 millones y los 7.594 millones anteriores, mientras que los pedidos de fábrica mostraron una lectura del -0.3 % intermensual respecto al 0.2 % previsto, compensado parcialmente por una revisión al alza en los bienes duraderos al 0.5 %. Desde la Reserva Federal, Paulson destacó en CNBC que nos encontramos en un momento complicado para la política monetaria donde la inflación sigue demasiado alta y requiere una política ligeramente restrictiva, señalando que mantendrá una mente abierta sobre la trayectoria de tipos sin ofrecer una orientación futura rígida ante la incertidumbre y los shocks de oferta.

En el plano de la geopolítica internacional y las finanzas públicas, el Secretario del Tesoro de EE. UU., Bessent, afirmó en entrevista con CNBC la posibilidad de cerrar un acuerdo diplomático con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, señalando que ya se observa tráfico de embarcaciones y un borrador redactado con la mediación de Catar. Paralelamente, el Secretario de Estado Rubio y la oficina del Emir de Catar confirmaron discusiones avanzadas con la administración estadounidense para desescalar el conflicto, mientras que Arabia Saudí intensifica la diplomacia para evitar la escalada de ataques hutíes. No obstante, las tensiones persisten en las declaraciones oficiales: el presidente Donald Trump sostuvo que las conversaciones sobre la desnuclearización y el libre tránsito están en marcha a petición de Irán pero enfatizó que no permitirá el paso sin aprobación de EE. UU. y que Ormuz está bajo control naval estadounidense, a la vez que acusó a las compañías petroleras de estar ganando demasiado dinero a causa de la escasez artificial. En contraste, el General iraní Rezaei advirtió desde Fars News que atacarán cualquier intento de abrir un segundo corredor con presencia militar extranjera en el estrecho. En otros frentes globales, Bessent abordó la estabilidad monetaria en Asia señalando que el yen es clave para la región y que prevé un fuerte crecimiento presupuestario en Japón, mientras que Citadel Rubner reportó que la semana pasada se registró el mayor volumen de ventas de acciones por parte del sector minorista desde 2022.
Dentro del sector corporativo, los gigantes tecnológicos centraron la atención del mercado. Amazon superó por primera vez en su historia la barrera de los 3 billones de dólares en valor de mercado, mientras que Palantir ($PLTR) registró un alza del 30 % en su cotización en su mejor jornada desde febrero de 2025. CoreWeave ($CRWV) se disparó un 20 % tras anunciar la construcción de tres centros de datos en Indonesia para 2028. y Meta ($META) confirmó su asistencia a la reunión sobre marcos de trabajo e inteligencia artificial en la Casa Blanca. En el ámbito energético, las grandes petroleras mantuvieron la publicación de resultados sólidos: Chevron ($CVX) reportó el mejor trimestre de su historia, Exxon ($XOM) su mejor trimestre desde 2022 y Shell ($SHEL) el segundo mejor trimestre histórico. Asimismo, en el sector espacial y de defensa, SpaceX ($SPCX) vio caer sus acciones en la negociación fuera de horario tras presentar su primer informe trimestral público desde su IPO récord del 12 de junio; pese a reportar ingresos del segundo trimestre por $7.810 millones (un alza del 92 % interanual que superó los $6.930 millones previstos) y una pérdida neta de 9 centavos por acción, los inversores reaccionaron con cautela ante el elevado gasto de capital de $4.900 millones anuales derivado de su fusión con xAI para construir centros de datos orbitales, sumado a la cercanía de la expiración del periodo de bloqueo para 912 millones de acciones en manos de directivos y empleados.

Por su parte, los mercados internacionales y los sectores de materias primas y activos alternativos mostraron movimientos de gran envergadura. Las conversaciones bilaterales entre Israel y el Líbano iniciaron sesiones con fecha de extensión hasta el 6 de agosto, en un marco donde la diplomacia internacional busca estabilizar las cadenas de suministro. En el ámbito financiero regional, el yen japonés se mantuvo bajo la estricta mirada del Tesoro de EE. UU., mientras que en el mercado de criptoactivos, MicroStrategy ($MSTR) anunció la venta de 1.638 BTC por un valor de 105 millones de dólares, acontecimiento que precedió un impulso en el precio de Bitcoin por encima de los 63.000 dólares. A nivel diplomático, la administración de EE. UU. confirmó la firma de órdenes ejecutivas dirigidas al ámbito militar y el avance en las negociaciones comerciales bilaterales con el Reino Unido, consolidando una agenda donde el enfoque en la capacidad industrial y la inversión en infraestructura de datos continúa guiando la rotación de capitales institucionales hacia activos de renta variable.
Desde mi perspectiva, el panorama actual refleja una transición desde una prima de riesgo geopolítico extrema hacia una fase de valoración basada en fundamentos macroeconómicos y sostenibilidad del gasto corporativo. El importante alivio en los precios del petróleo por la perspectiva de reapertura del estrecho de Ormuz actúa como un catalizador deflacionario directo de corto plazo, lo que explica la euforia bursátil y los nuevos máximos en el S&P 500. No obstante, las proyecciones para las próximas jornadas exigen cautela: la combinación de una economía que mantiene un dinamismo elevado (GDPNow en 5.9 %) con la firmeza de la Reserva Federal para sostener tipos restrictivos limitará el margen de expansión de múltiplos sin sorpresas positivas en las ganancias corporativas. El escenario central apunta a un periodo de consolidación lateral con alta volatilidad selectiva, donde las empresas con intensivo gasto en capital e infraestructura de IA como lo demuestra la reacción del mercado ante SpaceX, sufrirán un escrutinio más severo sobre la generación de flujo de caja libre, mientras que la confirmación definitiva de los acuerdos en Oriente Medio y la evolución de los datos de empleo en Estados Unidos dictarán si la masa monetaria continúa rotando hacia renta variable o si se produce una toma de utilidades técnica en los activos de mayor beta.