Publicado el: 2026-08-05
Actualizado el: 2026-08-05
El mercado del petróleo inició la semana con una fuerte corrección, luego de que las expectativas sobre una posible desescalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán redujeran significativamente la prima de riesgo geopolítica acumulada durante las últimas semanas. La caída se profundizó tras las declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien confirmó que Washington mantiene conversaciones con Teherán para avanzar hacia un acuerdo que permita normalizar el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz.
El Brent, referencia internacional del crudo, cayó hasta US$79,75 por barril durante la jornada, perforando por primera vez en más de tres semanas la barrera de los US$80. Posteriormente, el contrato para octubre cerró en US$78,79, con una caída diaria de 5,94%, acumulando un descenso cercano al 11,4% desde el cierre del viernes.
En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI) también registró importantes pérdidas. El contrato para septiembre descendió 6,57%, hasta US$75,06 por barril, mientras durante la sesión llegó a negociarse en torno a US$76, su menor nivel desde mediados de julio.
La magnitud del movimiento refleja el cambio de percepción que ha experimentado el mercado. Hace apenas dos semanas, el Brent alcanzó un máximo de US$102 por barril, impulsado por el temor a una interrupción del suministro mundial producto del conflicto en Oriente Medio. La posibilidad de un acuerdo diplomático modificó rápidamente ese escenario y llevó a los inversionistas a reducir posiciones defensivas.
El cambio de sentimiento comenzó después de que Donald Trump suspendiera un ataque militar contra Irán anunciado durante el fin de semana. Posteriormente, Scott Bessent reforzó esa visión al señalar que las conversaciones con Teherán continúan y que existe la posibilidad de alcanzar un entendimiento para restablecer la libre navegación por el Estrecho de Ormuz.
Según explicó el secretario del Tesoro, el objetivo es garantizar que las embarcaciones comerciales puedan transitar sin restricciones y evitar que Irán establezca cobros o limitaciones sobre una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.

Rango de precios entre el cierre de semana y mes de julio y apertura de cotización, el domingo 2 de agosto, para el Brent al contado, 1H. / Fuente: TradingView.
El Estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales factores que explican la volatilidad observada en el mercado petrolero durante los últimos meses. Antes del inicio del conflicto, aproximadamente el 20% del petróleo comercializado a nivel mundial transitaba diariamente por esta vía estratégica, convirtiéndola en un punto clave para el abastecimiento energético global.
Las declaraciones provenientes desde Washington fueron interpretadas como una señal positiva respecto a la continuidad del flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales. Sin embargo, las autoridades iraníes mantuvieron una postura distinta y aseguraron que actualmente no existen negociaciones directas con Estados Unidos.
Desde Teherán señalaron que las conversaciones en curso corresponden únicamente a gestiones con Omán relacionadas con garantías para el tránsito seguro por el Estrecho de Ormuz. Esta diferencia entre ambas versiones mantiene un importante grado de incertidumbre sobre el verdadero estado de las negociaciones y explica por qué el conflicto continúa siendo uno de los principales factores de seguimiento para los inversionistas.
A pesar de ello, el mercado reaccionó retirando gran parte de la prima de riesgo incorporada durante julio, período en el que el temor a una expansión del conflicto impulsó una fuerte valorización del petróleo.

A la moderación de las tensiones geopolíticas se sumó un segundo elemento que reforzó las presiones bajistas sobre el petróleo. Durante el fin de semana, la OPEP+ confirmó un incremento de aproximadamente 188.000 barriles diarios en su producción a partir de septiembre, manteniendo el proceso gradual de recuperación de la oferta iniciado tras los recortes voluntarios implementados en 2023.
La decisión fue interpretada por el mercado como un factor adicional para equilibrar la oferta mundial de crudo en un contexto donde disminuyen los riesgos inmediatos sobre el suministro desde Oriente Medio.
El comportamiento del petróleo también tuvo efectos sobre otros activos financieros. La disminución de los precios energéticos favoreció el desempeño de las bolsas estadounidenses y europeas, al reducir parte de las preocupaciones asociadas a la inflación. Al mismo tiempo, las compañías del sector energético mostraron un desempeño más débil debido al retroceso registrado por el crudo.
En paralelo, la atención de los inversionistas comienza a trasladarse hacia los próximos datos macroeconómicos de Estados Unidos. El mercado seguirá especialmente atento al informe de empleo y a la evolución de la economía estadounidense, antecedentes que serán relevantes para las próximas decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.
Aunque la reciente corrección del petróleo refleja un cambio importante en las expectativas del mercado, la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el desarrollo de las conversaciones sobre el Estrecho de Ormuz y la implementación del aumento de producción por parte de la OPEP+ seguirán siendo factores determinantes para el comportamiento del mercado energético durante las próximas semanas.