Publicado el: 2026-04-29
Si eres de los que sigue de cerca la bolsa neoyorquina, sabrás que la tecnología suele ser una montaña rusa, pero lo de esta semana con Oracle tiene a más de uno rascándose la cabeza. En un giro que ha dejado fríos incluso a los más optimistas, las acciones de Oracle caen fuertemente, arrastradas por una mezcla de dudas sobre el futuro real de la Inteligencia Artificial y algunos números que no terminan de cuadrar en sus oficinas centrales.
Ayer, al cierre de la campana, el ambiente en el mercado era de puro nerviosismo. Los títulos de la compañía (ORCL) se pegaron un batacazo de más del 4%, dejando el precio de la acción en unos $165.96. Para ponerlo en perspectiva: no hace tanto, la firma que fundó Larry Ellison era la estrella de la fiesta, rozando máximos históricos. Hoy, esa confianza parece haberse evaporado un poco, dejando su valor de mercado en unos $477 mil millones de dólares. Sigue siendo un gigante, claro, pero un gigante que hoy camina con los pies de barro.

Para entender por qué las acciones de Oracle caen fuertemente, hay que mirar más allá de sus propios edificios y poner el ojo en su socio preferido: OpenAI. Se suponía que este matrimonio era la gallina de los huevos de oro. Oracle ponía toda su infraestructura de nube (OCI) y OpenAI la potencia para que ChatGPT siguiera conquistando el mundo.
Pero, como suele pasar, las expectativas eran demasiado altas. Han empezado a filtrarse datos que dicen que OpenAI no está llegando a los objetivos de ingresos que prometió para este inicio de 2026. Esto ha hecho que los inversores se pongan nerviosos y se hagan la pregunta del millón: si el cliente que más capacidad necesita no está creciendo como se esperaba, ¿para qué tanto gasto en centros de datos?
Los puntos que más duelen ahora mismo:
El parón de OpenAI: Si el "motor" de la IA pierde fuerza, Oracle, que es quien pone la gasolina, se resiente de inmediato.
Gastos por las nubes: La empresa se ha metido en una inversión de unos $50.000 millones para este año. Es muchísimo dinero en juego si la demanda no responde.
Líos en los juzgados: Las peleas legales de Elon Musk contra Sam Altman no ayudan nada a dar una imagen de estabilidad.
Más allá de la IA, hay un tema mucho más terrenal que está castigando el bolsillo de los accionistas: el dinero que Oracle debe. En el análisis de esta semana, los expertos coinciden en que la estrategia de "crecer a toda costa" le está saliendo cara a la empresa. Para intentar quitarle el trono a Amazon o Microsoft, Oracle se ha endeudado hasta las cejas para comprar chips de NVIDIA y levantar centros de datos por todo el planeta.
El problema es que ahora mismo las acciones de Oracle caen fuertemente porque el mercado tiene miedo de que la deuda se vuelva inmanejable. Se habla de que podrían llegar a deber $176.000 millones al final de la década. Si el dinero no empieza a entrar pronto y de forma constante, pagar los intereses de ese préstamo se va a convertir en un dolor de cabeza constante.

Lo cierto es que Oracle no está sola en este bache. Esta semana parece que el mercado ha decidido dejar de creer ciegamente en las promesas y empezar a pedir resultados reales. El hecho de que las acciones de Oracle caen fuertemente es parte de un fenómeno más grande: la gente se está cansando de esperar a que la IA sea tan rentable como decían los PowerPoints de hace dos años.
Aun así, no todo es blanco o negro. Oracle tiene guardados contratos firmados por valor de más de $550.000 millones (lo que llaman RPO). El problema es que el mercado no vive de promesas de futuro, sino del precio de hoy. Y hoy, pasar de los $345 que valía hace un tiempo a los $165.96 actuales es un golpe de realidad muy duro para cualquiera.
Si hablamos con los que saben de esto, hay dos bandos. Por un lado, están los que creen que esto es solo un bache y que, a largo plazo, tener la mejor nube para IA les hará ganar la carrera. Por otro, están los que dicen que la caída actual es solo el principio si no logran diversificar un poco sus ingresos.
La clave de por qué las acciones de Oracle caen fuertemente está en la visibilidad. Ahora mismo, nadie tiene claro cuándo se va a recuperar el ritmo. Los analistas que antes recomendaban comprar como locos, ahora dicen "espera y mira". Quieren ver qué pasa en el próximo informe de resultados antes de volver a poner su dinero ahí.
Ojo al próximo trimestre: Será el momento de la verdad para ver si los ingresos por nube compensan las pérdidas.
La barrera de los $160: Si la acción cae por debajo de ese precio, la cosa podría ponerse realmente fea.
Al final del día, lo que estamos viendo es un recordatorio de que nadie es intocable en Wall Street. Oracle ha hecho un trabajo increíble transformándose en una potencia de la nube, pero quizá ha corrido demasiado rápido sin mirar si el suelo estaba firme.
Las acciones de Oracle caen fuertemente porque el mundo ha cambiado de opinión: ya no basta con decir "tenemos IA". Ahora hay que demostrar que esa IA deja beneficios netos y que no vas a quebrar intentando construirla. Para Larry Ellison y su equipo, los próximos meses van a ser de mucho trabajo y, sobre todo, de convencer a unos inversores que hoy, más que nunca, están mirando la letra pequeña de los contratos. Toca tener paciencia y ver si el gigante es capaz de levantarse de este tropiezo.