Publicado el: 2026-01-14
Las acciones de Salesforce vivieron una de sus jornadas más difíciles del año, dejando a muchos inversionistas con más preguntas que respuestas. En pocas horas, el papel se desplomó con fuerza, encendiendo las alarmas en Wall Street y generando un nuevo debate sobre el rumbo de una de las compañías de software más importantes del mundo.
No fue una caída cualquiera. Fue de esas que se sienten. De esas que hacen que los analistas se apuren a revisar informes y que los inversores miren sus portafolios con cierta inquietud. Salesforce, que durante años ha sido vista como una empresa sólida, innovadora y bien posicionada, ahora enfrenta un momento de desconfianza.
Y lo más llamativo es que esta baja no se debe a un solo motivo, sino a una combinación de factores que se fueron acumulando y terminaron explotando al mismo tiempo.

Durante la sesión, las acciones de Salesforce llegaron a caer cerca de un 7%, uno de sus peores movimientos en meses. La presión fue tan fuerte que terminó afectando también a los principales índices bursátiles de Estados Unidos.
El impacto se sintió de inmediato:
Salesforce fue una de las acciones más castigadas del día.
Arrastró a otros valores del sector tecnológico.
Aumentó el nerviosismo entre los inversionistas.
Los índices cerraron en rojo.
No fue un simple ajuste técnico. Fue una reacción clara del mercado.
Durante los últimos dos años, Salesforce ha apostado fuerte por la inteligencia artificial. De hecho, ha sido uno de los pilares de su narrativa: automatización, agentes inteligentes, asistentes virtuales y soluciones diseñadas para transformar la forma en que trabajan las empresas.
El problema es que el mercado ya no se conforma con promesas.
Hoy, los inversionistas quieren ver resultados concretos. Quieren saber si toda esa inversión en IA realmente está generando dinero, nuevos clientes y crecimiento sostenido.
Y ahí es donde empiezan las dudas.
Muchos sienten que Salesforce habla mucho sobre lo que su tecnología puede hacer, pero no tanto sobre cuánto está ganando gracias a ella. Esa diferencia, aunque sutil, pesa mucho en la bolsa.

Hace no tanto tiempo, bastaba con mencionar "IA" para que una acción subiera. Hoy, eso ya no alcanza.
El mercado ha cambiado.
Ahora quiere:
Cifras claras
Ingresos reales
Crecimiento visible
Rentabilidad sostenida
Salesforce sigue siendo una empresa poderosa, pero el problema es que las expectativas son altísimas. Y cuando no se cumplen al ritmo esperado, la reacción suele ser dura.
Eso es exactamente lo que estamos viendo con las acciones de Salesforce.
Otro factor que influyó en la caída tiene que ver con las proyecciones de crecimiento. Aunque Salesforce sigue aumentando ingresos, sus guías futuras fueron vistas como más moderadas de lo que el mercado esperaba.
Para una empresa de su tamaño y reputación, crecer "bien" ya no es suficiente. El mercado quiere que crezca rápido.
Y cuando eso no sucede, empiezan las ventas.
La caída de las acciones de Salesforce no ocurre en un vacío. El entorno macroeconómico también juega un papel importante.
En los últimos meses:
Las tasas de interés siguen siendo una preocupación.
La inflación todavía no está completamente controlada.
Las empresas están cuidando más sus presupuestos.
El gasto corporativo se está volviendo más selectivo.
Todo esto afecta directamente a compañías como Salesforce, que dependen de que las empresas inviertan en software, servicios digitales y herramientas de productividad.
Cuando hay dudas económicas, los contratos se retrasan, los presupuestos se recortan y las decisiones se postergan.
Y eso, tarde o temprano, se refleja en el precio de la acción.
Salesforce no está sola en este mercado. Compite con gigantes como Microsoft, Oracle, SAP y con nuevas plataformas que están apareciendo con propuestas más ágiles y, en muchos casos, más económicas.
Además, todos están integrando inteligencia artificial.
Esto reduce la ventaja competitiva que Salesforce esperaba tener y hace que los inversores se pregunten si podrá seguir dominando el sector como lo ha hecho durante tantos años.
Después de esta caída, muchos fondos han optado por reducir exposición a empresas de software empresarial. En su lugar, están buscando sectores que perciben como más defensivos o con retornos más previsibles.
En el caso de Salesforce, esto se traduce en:
Ventas masivas de acciones
Mayor volatilidad
Menor apetito por riesgo
Más presión bajista
No significa que el mercado haya perdido toda la confianza en la empresa, pero sí que ahora es mucho más exigente.
Tras el desplome, hay varios factores clave que los inversores están siguiendo muy de cerca:
Resultados trimestrales
Ingresos derivados de IA
Ritmo de crecimiento
Márgenes
Proyecciones futuras
Cualquier noticia positiva puede ayudar a que la acción rebote. Pero cualquier decepción adicional puede profundizar la caída.
Aquí es donde las opiniones se dividen.
Algunos analistas creen que las acciones de Salesforce están siendo castigadas de más y que esta caída podría representar una oportunidad de compra para quienes piensan a largo plazo.
Otros, en cambio, creen que el mercado simplemente está ajustando expectativas y que Salesforce ya no merece las valoraciones que tenía si no puede acelerar su crecimiento.
Ambas posturas tienen argumentos válidos.
Lo que está ocurriendo con Salesforce no es solo una historia sobre una empresa. Es el reflejo de un cambio más grande.
Hoy, el mercado ya no compra historias. Compra resultados.
Salesforce sigue siendo líder en CRM, tiene millones de clientes y una presencia global enorme. Pero eso ya no es suficiente. Ahora necesita demostrar que su apuesta por la inteligencia artificial no es solo una moda, sino una fuente real de crecimiento.
Mientras esa respuesta no sea clara, las acciones de Salesforce probablemente seguirán moviéndose con nerviosismo.
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