Publicado el: 2026-01-05
Las acciones de Netflix siguen cayendo y el mercado no logra encontrar un punto de apoyo. En los últimos días, el papel de la compañía volvió a retroceder, reflejando el malestar de los inversores ante el ambicioso plan de adquisición de Warner Bros. Discovery, una operación que ha pasado de generar expectativa a sembrar serias dudas.
Aunque Netflix continúa siendo uno de los grandes referentes del streaming a nivel global, la magnitud del acuerdo y los riesgos que conlleva han cambiado el ánimo del mercado. Hoy, la cautela domina las pantallas de Wall Street.

La reacción de los inversores ha sido clara: vender y esperar. Cada nueva noticia relacionada con la posible adquisición de Warner Bros. añade presión sobre la cotización de Netflix, que muestra una tendencia descendente sostenida.
En las últimas jornadas:
Las acciones de Netflix han registrado nuevas caídas, acumulando pérdidas relevantes.
La volatilidad se ha intensificado, con movimientos bruscos durante la sesión.
El precio se ha alejado de los niveles más altos vistos meses atrás.
El mensaje del mercado es sencillo: la operación genera más preguntas que certezas.

En los últimos seis meses, las acciones de Netflix siguieron cayendo y acumulan una baja de alrededor del 29.44%, mientras que el precio actual en bolsa ronda los ≈ 90.99 USD por acción.
Detrás de la caída no hay un solo motivo, sino una combinación de factores que, juntos, están pesando sobre la acción.
El plan de adquirir Warner Bros. Discovery es, sin dudas, el eje del problema. Se trata de una operación gigantesca, tanto por su valor como por su complejidad, y muchos inversores se preguntan si Netflix está yendo demasiado lejos.
Entre las principales preocupaciones aparecen:
El alto costo financiero de la adquisición.
La dificultad de integrar dos estructuras enormes del negocio del entretenimiento.
El posible aumento de la deuda.
El impacto que el acuerdo podría tener en los accionistas actuales.
Para el mercado, el riesgo es real y todavía no está del todo justificado.
A este escenario se suma otro elemento clave: los riesgos regulatorios. Las autoridades de competencia han endurecido su postura frente a grandes fusiones, especialmente en sectores estratégicos como medios y tecnología.
Los inversores temen que el acuerdo:
se demore más de lo previsto,
enfrente exigencias adicionales,
o incluso sea parcialmente bloqueado.
Mientras estas dudas sigan sobre la mesa, el mercado difícilmente recupere la confianza.
Otro punto que no ayudó al ánimo del mercado fue la aparición de ventas internas de acciones, protagonizadas por figuras cercanas a la compañía.
Aunque estas operaciones no siempre significan una visión negativa del futuro de Netflix, en un contexto tan sensible suelen interpretarse como una señal de advertencia. El resultado: más presión vendedora y menos apetito por el riesgo.
En síntesis, estos son los factores que explican el mal momento del papel:
Las acciones de Netflix siguen cayendo por la incertidumbre que genera la compra de Warner Bros.
Una operación de enorme magnitud, vista como arriesgada por el mercado.
Dudas regulatorias que podrían complicar el cierre del acuerdo.
Ventas internas, que afectan la percepción de confianza.
Postura más cauta de los analistas, con ajustes en sus expectativas.
Las opiniones entre los analistas están divididas. Algunos siguen confiando en el modelo de negocio de Netflix, pero reconocen que el corto plazo será complicado.
Varias firmas han optado por bajar recomendaciones o precios objetivo.
Otras mantienen una postura neutral, a la espera de mayor claridad.
Un grupo más optimista cree que, si la operación se gestiona bien, el impacto será positivo a largo plazo.
Sin embargo, incluso los más optimistas coinciden en algo: la volatilidad llegó para quedarse.
El futuro inmediato de Netflix está atado a lo que ocurra con Warner Bros. En las próximas semanas, el mercado seguirá de cerca:
Las decisiones regulatorias.
La forma en que Netflix planea financiar la adquisición.
La reacción de los accionistas de Warner Bros.
Los mensajes oficiales de la compañía para tranquilizar a los inversores.
Cualquier novedad puede provocar nuevos movimientos bruscos en la acción.
Las acciones de Netflix siguen cayendo porque el mercado aún no termina de asimilar el impacto de una de las mayores operaciones del sector del entretenimiento. La posible compra de Warner Bros. Discovery ha elevado el nivel de riesgo y ha cambiado el humor de los inversores.
Hasta que no haya definiciones claras, Netflix continuará bajo presión, con una acción sensible a cada titular y a cada avance —o retroceso— en el proceso de adquisición.
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