Publicado el: 2026-01-16
El dólar hoy en Chile sigue dando señales de debilidad frente al peso chileno, en una tendencia que ya no parece un simple rebote técnico, sino un movimiento más estructural. En las últimas sesiones, la moneda estadounidense ha perdido fuerza y se ha mantenido lejos de los niveles que alcanzó a finales del año pasado, cuando superaba con holgura la barrera de los 900 pesos.
Para muchos, esta baja no solo se refleja en las pantallas de los bancos o casas de cambio, sino también en la vida cotidiana: precios que dejan de subir con tanta fuerza, viajes que se vuelven un poco más accesibles y compras en el extranjero que ya no resultan tan costosas como antes.
Pero detrás de esta aparente calma hay una combinación de factores que están sosteniendo al peso chileno y marcando el pulso del mercado cambiario.

En términos generales, el dólar se ha venido moviendo en un rango más bajo que el que dominó buena parte de 2025. Durante las últimas jornadas, la cotización ha oscilado en torno a los 880 y 890 pesos chilenos, con cierres que confirman una tendencia más estable.
No se trata de caídas abruptas, sino de un descenso gradual, casi silencioso, pero constante. Ese tipo de movimientos suele ser más relevante que un desplome puntual, porque indica que el mercado está ajustando sus expectativas.
Entre los datos que más destacan en el comportamiento reciente están:
Cierres por debajo de los 885 pesos.
Retrocesos semanales acumulados cercanos al 1 %.
Menor volatilidad intradía.
Un rango de precios más estrecho.
En otras palabras, el mercado parece haber encontrado un nuevo equilibrio, lejos de los picos de tensión que se vivieron meses atrás.
No hay una sola razón que explique este fenómeno. El fortalecimiento del peso es el resultado de varias piezas que, juntas, forman un escenario más favorable para la moneda local.
Chile vive, en gran medida, de lo que pasa con el cobre. Cuando su precio sube o se mantiene firme, entran más dólares al país por exportaciones. Esa mayor oferta de divisas suele traducirse en un peso más fuerte.
En el último tiempo, el cobre ha tenido un desempeño sólido, impulsado por la demanda global ligada a la transición energética, los autos eléctricos y la infraestructura tecnológica.
Eso se siente directamente en el tipo de cambio.
A nivel internacional, el dólar no está tan fuerte como hace algunos meses. Las expectativas de cambios en la política monetaria estadounidense y ciertos signos de desaceleración han restado atractivo al billete verde frente a otras monedas.
Cuando el dólar pierde fuerza en los mercados globales, monedas como el peso chileno suelen beneficiarse de manera casi automática.
Pese a los desafíos, Chile sigue siendo visto como uno de los mercados más estables de la región. Esa percepción importa mucho en el mundo financiero.
La llegada de capitales extranjeros, el interés por activos locales y la menor salida de dinero al exterior ayudan a sostener al peso.
No es magia. Es confianza.
En momentos en que los mercados desarrollados muestran rendimientos más modestos, muchos fondos buscan oportunidades en economías emergentes. Chile, por su perfil más ordenado, suele estar entre los favoritos.
Ese flujo de capital también fortalece la moneda local.

Si uno mira el comportamiento diario, el dólar no ha tenido movimientos bruscos. Más bien, se ha ido deslizando lentamente hacia abajo.
Algunos patrones que se repiten:
Aperturas en niveles más altos y cierres más bajos.
Pequeñas caídas acumuladas día tras día.
Menor nerviosismo en las operaciones.
Volúmenes estables.
Este tipo de dinámica suele aparecer cuando el mercado ya internalizó un cambio de escenario.
El tipo de cambio no es solo una cifra abstracta. Tiene efectos concretos.
Un dólar más bajo puede significar:
Productos importados menos caros.
Menor presión inflacionaria.
Mejores precios en tecnología, ropa y artículos del exterior.
No siempre se ve de inmediato, pero con el tiempo, el efecto se nota.
Comprar dólares para viajar se vuelve menos doloroso. Los pasajes, hoteles y gastos en el extranjero dejan de ser tan prohibitivos.
Eso, a su vez, puede reactivar ciertos sectores ligados al turismo.
Aquí el impacto es más mixto:
Importadores: salen ganando.
Exportadores: reciben menos pesos por cada dólar vendido.
Empresas con deudas en dólares: respiran más tranquilas.
No todos celebran, pero el entorno se vuelve más predecible.
Desde el punto de vista macroeconómico, un peso fuerte ayuda a controlar la inflación, ya que abarata los productos importados.
Sin embargo, también puede afectar la competitividad de algunas exportaciones si se prolonga demasiado.
Por eso, las autoridades económicas observan este proceso con atención. No buscan un dólar ni demasiado alto ni demasiado bajo. Buscan equilibrio.
El escenario actual es favorable para el peso, pero no está garantizado que se mantenga así.
Hay varios factores que podrían cambiar la tendencia:
Una subida inesperada de tasas en Estados Unidos.
Una caída brusca del precio del cobre.
Algún evento geopolítico de gran impacto.
Un deterioro de los indicadores locales.
El mercado cambiario es sensible a cualquier sorpresa.
En este momento, los traders siguen de cerca:
Los datos de inflación en Estados Unidos.
Las decisiones de los bancos centrales.
El precio del cobre.
Las cifras de crecimiento en Chile.
El movimiento de capitales internacionales.
Cualquiera de estos factores puede mover el dólar hoy en Chile de forma significativa.
El dólar hoy en Chile se mueve en un contexto más tranquilo que hace algunos meses. El peso se ha fortalecido gracias a un mejor panorama para los commodities, una mayor confianza en la economía local y una menor presión global sobre el dólar.
Para los consumidores, este escenario suele ser positivo. Para las empresas, depende del sector. Pero para todos, implica algo clave: más previsibilidad.
Y en economía, pocas cosas son tan valiosas como eso.
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