Publicado el: 2026-01-29
Amazon vuelve a copar titulares, pero esta vez no por un récord de ventas ni por una innovación tecnológica, sino por una noticia incómoda: una nueva ronda de despidos que afecta a miles de empleados. Como suele ocurrir cada vez que una empresa de este tamaño toma una decisión así, el foco se trasladó de inmediato a Wall Street. La gran pregunta es clara: ¿qué está pasando con las acciones de Amazon tras este anuncio?
La respuesta, al menos por ahora, es más tranquila de lo que muchos imaginaban. El mercado escuchó la noticia, la procesó y reaccionó con cautela, sin sobresaltos extremos. Eso no significa que no haya dudas, pero sí que los inversores parecen tomarse el momento con cabeza fría.

Amazon confirmó el recorte de cerca de 16.000 puestos de trabajo a nivel global, principalmente en áreas corporativas. No es la primera vez que ocurre en los últimos meses, lo que deja claro que la empresa está en pleno proceso de ajuste interno.
Desde la dirección explicaron que el objetivo es simplificar la estructura, eliminar funciones duplicadas y hacer la compañía más ágil. En otras palabras, gastar menos donde no es clave y concentrarse en los negocios que consideran fundamentales para el futuro, como la nube, la inteligencia artificial y la automatización.
El mensaje fue directo: Amazon no está frenando su negocio, está reorganizándolo.
Tras conocerse la noticia, las acciones de Amazon no reaccionaron con una caída brusca. Al contrario, el comportamiento fue bastante moderado. En la última sesión, el precio se mueve alrededor de los 243 dólares por acción, con subidas y bajadas leves a lo largo del día.
Este nivel de precio muestra que el mercado no interpretó los despidos como una señal de debilidad extrema. De hecho, el valor sigue bastante lejos de los mínimos del último año, lo que refuerza la idea de que los inversores no ven a Amazon atravesando una crisis, sino una etapa de ajuste.
La reacción de Wall Street fue, sobre todo, prudente. Hubo algo de volatilidad, como es normal en días de noticias importantes, pero nada fuera de lo habitual para una empresa del tamaño de Amazon.
En las sesiones posteriores al anuncio, se vio un comportamiento bastante claro:
Movimientos suaves, sin desplomes ni subidas explosivas
Mayor volumen de negociación, señal de interés del mercado
Inversores atentos, pero sin pánico
Esto suele pasar cuando el mercado siente que una noticia ya estaba, en parte, descontada. Muchos inversores sabían que Amazon estaba revisando su estructura interna, por lo que el anuncio no fue un shock total.
Para entender este movimiento, hay que mirar el contexto general del sector tecnológico. Durante años, muchas grandes empresas crecieron a un ritmo muy rápido y contrataron miles de empleados. Hoy, el escenario es distinto: el crecimiento se ha normalizado y la eficiencia vuelve a ser una prioridad.
En el caso de Amazon, los despidos responden a varios factores que se combinan:
Un comercio electrónico que ya no crece al ritmo de antes
La necesidad de mejorar márgenes y controlar costos
La apuesta fuerte por inteligencia artificial y automatización
El foco en negocios más rentables como AWS
Por eso, aunque la noticia es dura en lo humano, desde el punto de vista financiero muchos la interpretan como un intento de ordenar la casa.
Más allá del impacto inmediato, los inversores están mirando el panorama completo. El anuncio de despidos es solo una pieza dentro de una estrategia más amplia, y lo que realmente importa son los resultados que vengan después.
Hoy, quienes siguen de cerca las acciones de Amazon se fijan especialmente en:
La evolución de Amazon Web Services, el motor de beneficios
Si los recortes ayudan a mejorar la rentabilidad
El desempeño del negocio publicitario
Las previsiones de ingresos para los próximos trimestres
Hasta que esos datos estén sobre la mesa, es probable que el mercado siga moviéndose con cautela.

Las acciones de Amazon atraviesan un momento interesante. No están en máximos históricos, pero tampoco muestran señales de debilidad alarmante. El precio actual, cerca de los 243 dólares, refleja ese equilibrio entre optimismo y prudencia.
Hay inversores que ven los despidos como una señal positiva, porque pueden traducirse en menores costos y mejores márgenes. Otros prefieren esperar a ver números concretos antes de tomar decisiones. Esa división de opiniones explica por qué el precio se mueve sin una dirección clara.
Para tener una visión rápida de la situación actual, estos son los puntos que hoy marcan el rumbo de las acciones de Amazon:
Cotizan cerca de los 243 dólares, con estabilidad relativa
El anuncio de despidos no provocó ventas masivas
El mercado está a la espera de resultados financieros
Amazon sigue siendo vista como una empresa sólida
Este resumen ayuda a entender por qué, pese a lo sensible de la noticia, el mercado no reaccionó con nerviosismo.
No todo depende de Amazon. Las tasas de interés, la inflación y la evolución del consumo influyen directamente en cómo se comportan las grandes tecnológicas en bolsa.
En este contexto, los inversores son más exigentes. Ya no alcanza con crecer: ahora también importa cómo se controla el gasto y cómo se protege la rentabilidad. Amazon parece haber entendido ese cambio, y los despidos encajan dentro de esa lógica.
A corto plazo, es probable que las acciones de Amazon sigan moviéndose al ritmo de las noticias y de los próximos informes financieros. El impacto inicial del anuncio ya fue absorbido, por lo que ahora el foco está puesto en los resultados.
Si la empresa logra demostrar que los ajustes mejoran su eficiencia, el mercado podría reaccionar de forma positiva. Si los números decepcionan, la cautela seguirá dominando.
Los despidos en Amazon son una noticia difícil desde el punto de vista humano, pero en términos bursátiles el impacto ha sido mucho más controlado de lo esperado. Las acciones de Amazon se mantienen estables, alrededor de los 243 dólares, y el mercado no ha perdido la confianza en la compañía.
Por ahora, los inversores observan y esperan. Amazon sigue siendo uno de los gigantes del mercado, atraviesa una etapa de ajustes y el mercado lo sabe. El verdadero rumbo de sus acciones se definirá en los próximos resultados, que serán clave para entender qué viene después.
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